- Lo peor que te puede suceder en un viaje al futuro es llegar temprano.
- Si quieres complicarte la existencia, puedes viajar al pasado (por las consecuencias de tus actos según el principio de causalidad).
- Una agencia de viajes en el tiempo no es rentable (actualmente solo se puede acelerar el viaje al futuro fracciones de tiempo muy pequeñas).
- Lo que dicen los físicos en público lo desdicen en privado.
- La ciencia ficción intenta superar las limitaciones de la naturaleza.
- La ciencia intenta modelizar la realidad, el arte crear lo que no existe.
- Estamos construyendo el teatro cuántico de la física imposible.
- El tiempo existe cuando esperamos y no existe cuando somos felices (la física no puede describir la conciencia y percepción del paso del tiempo emocional y del presente).
Apuntes y excentricidades de un escritor. Un rincón para quienes quieran comentar algo de literatura... y otros temas, ¿por qué no?
domingo, 9 de octubre de 2016
Ocho reflexiones sobre el viaje en el tiempo, por Enrique Solano
jueves, 29 de septiembre de 2016
Homenaje a M. C. Escher en el videoclip "Come" de Jain
martes, 26 de enero de 2016
I wish you a wonderful life, Colin
I can laugh about it now,but couldn't thenyou made me ache,so I went for a runin the driving rainthrough your neighbourhood streetsand then there you were,a shilouette in the wet night air.Me in my pumps inthe pouring rain ina kind of despairupon finding you there,couldn't whisper your name.So, I can laugh about it nowby your sideOh I can laugh about it nowby your sideOh, sha la la la,we're all in trouble,is there room in the skyfor all of us angels hereon earth?
miércoles, 8 de abril de 2015
El organismo terrestre más grande del mundo
lunes, 23 de febrero de 2015
¡Nos han invadido!
viernes, 20 de abril de 2012
Reflexiones de un ser mundano: Hace veinte años

Hace veinte años, Sevilla cambió para siempre. Sin olvidar las tradiciones y las costumbres propias, la ciudad se adentró por fin en el grupo de las grandes capitales europeas, mucho más que en la ocasión anterior, en 1929. La Exposición Universal de 1992 fue la excusa perfecta para dotar a Sevilla de nuevas infraestructuras, sin las que no habría podido crecer y tal vez tampoco mantenerse a flote, y al sur del primer ferrocarril de alta velocidad de España, entre otras cosas.
Hace veinte años, el mundo era tan diferente que la añoranza hoy es aún mayor. Pero no se debe al argumento común de que vivíamos tiempos mejores, a pesar de que podríamos pensarlo debido a la grave crisis que vivimos y la recesión actual, sino a, como he dicho antes, lo distintas que eran las cosas entonces. Por ejemplo, no teníamos internet y los primeros móviles eran aparatosos y ridículos. Imaginad un mundo sin internet, sin móviles, sin SMS, sin chat, sin Facebook, sin Google, sin Twitter... Muchos de vosotros, muy jóvenes, no podréis. Sin embargo, la difusión de la Expo 92 fue enorme. El medio de comunicación entonces fue muy tangible: la radio, la televisión y, especialmente, la prensa escrita, el papel, en forma de folletines diarios de color verde que recogían el resumen de la jornada anterior y el programa de la presente.
Pensar en la Expo 92 me trae algunos de los mejores recuerdos de mi vida. Se desarrolló mientras estaba estudiando segundo de carrera, en la Facultad de Matemáticas, y justo antes de que mi existencia diera un giro absoluto y empezara a salir con mi futura mujer. Un curso muy duro, junto con la tentación de acudir al recinto de la exposición con mi pase de temporada tantas veces como pudiera, conllevaron a obtener mis primeros fracasos académicos. Aquel año fue la única vez que descuidé de alguna manera mi formación e incluso falté a clase algún día por motivos que no derivaron de asuntos urgentes o de salud. Lo hice voluntariamente y, a pesar de que seguramente tuvo sus consecuencias, no me arrepiento.
Porque lo pasé extraordinariamente, visitando la Isla de la Cartuja una y otra vez, conociendo lo que otros países querían mostrarnos en sus pabellones. Aquel lugar era magnífico y estaba lleno de maravillas (también de tristezas, como sucedía en el Pabellón de Yugoslavia, en plena guerra). Aún puedo revivir la ilusión que sentía al traspasar los tornos de la entrada, caminar por calles repletas de gente y actividad diversa, rodear los puestos de comida carísima, hacer cola para ver los pabellones, coleccionar pins que se pusieron de moda, saludar a Curro la mascota, contemplar las cabalgatas, escuchar los conciertos, montar en el monorraíl, disfrutar del espectáculo del lago, ver proyecciones en auténtico 3D (no como las películas de ahora en el cine), abrir la mente a nuevas experiencias…
Por otra parte, resulta imposible que pueda olvidar el evento y lo que significó, pues, desde su clausura, he seguido yendo al lugar donde se celebró y asistiendo a su transformación. Llevo más de 15 años en el mercado laboral y más de la mitad de ese tiempo la he pasado trabajando en la Isla de la Cartuja. Algunos cambios han significado pérdidas irreparables y hay cosas que podrían estar mejor. Pero hay estructuras que se están recuperando, como el apeadero de Cercanías, y todavía se conservan pabellones como los de Andalucía, España, Francia, Hungría, Marruecos, Chile, México, Italia, Portugal, Europa y Nueva Zelanda, convertidos en sedes de instituciones y empresas. Otros se echan de menos, como el de Japón, Austria o el Vaticano. Y muchos espacios han sido totalmente sustituidos, como ocurre con la zona que ocupa el parque temático Isla Mágica.
Pero hoy, viva la melancolía y la alegría que implican estos recuerdos, los cambios que significaron, pese a que tampoco en esto se gestionaron bien los beneficios y las inversiones, y la huella que dejó en mi pasado, mi presente y mi futuro.
domingo, 23 de octubre de 2011
Archivo: El trabajo de José Velarde
Hacía tiempo que deseaba continuar publicando el legado oral que nos dejó Petra Bocos, la abuela de mi mujer. No lo hacía desde su fallecimiento, probablemente porque ya entonces estaba con nosotros Irene y la vida ha dado muchas vueltas desde entonces (frase muy usada pero realista y adaptable a cualquier momento, la verdad).
Entre los poemas que nos recitaba Petra, recuperados de su longeva memoria, estaban unas estrofas de El trabajo, de José Velarde Yusti, un poeta gaditano, influenciado por Gaspar Núñez de Arce y José Zorrilla, que escribió, como este último, leyendas en verso. Estudió Medicina, pero renunció al ejercicio de su profesión para trasladarse a Madrid, con su amigo el literato y político sevillano Juan Antonio Cavestany, con ánimo de dedicarse al periodismo y a la literatura. Publicó sus primeros versos y artículos en la revista La ilustración Española y Americana.
Precisamente, la composición que nos ocupa se publicó en el número 28 del año XXVI de dicha revista (30 de julio de 1882), como podéis comprobar en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
A continuación, reproduzco el poema VI de El trabajo, que recoge las estrofas que escuchamos en boca de Petra Bocos. Podéis leerlo íntegramente en este blog dedicado al autor.
VI
El trabajo es ley forzosa;
Todos los hombres obreros;
Éste que guía un rebaño,
Aquel que gobierna un pueblo;
Lo mismo el que ara la tierra
Que el que interroga a los cielos;
El que piensa, y el que imprime
En el libro el pensamiento.
¡Bendito el trabajo sea;
Fuente de paz y consuelo.
Nobleza de los humildes,
Y de los malvados freno!
Él dio a conocer a Newton
Las leyes del firmamento,
Y la carrera del globo
Al insigne Galileo;
Él dio a Guttemberg la idea
De inmortalizar el verbo,
Y entregó a Franklin el rayo,
Y á Colón un mundo nuevo;
Y él, en fin, prestando fuerza,
Constancia y luz a los genios,
Levantó las catedrales,
Dictóle estrofas a Homero,
Esculpió el mármol con Fidias,
Pulsó la lira de Orfeo,
Con Velásquez pintó al hombre,
Y con Murillo los cielos.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Una cita de Max Aub en boca de sus personajes
De la carta de Fernando a Bernardo, en el original libro Juego de cartas, de Max Aub
sábado, 11 de octubre de 2008
La ficción supera a la realidad

"Nada hay más indestructible que un personaje de ficción."
José Carlos Somoza
Dos Hermanas (Sevilla)
3 de octubre de 2008
miércoles, 2 de abril de 2008
Archivo: El zagal y el nido

Hacía tiempo que no publicaba alguno de los poemas-cuentos que nos recitaba Petra Bocos, la abuela de mi mujer. Algunas de estas composiciones han quedado registradas en papel, otras en archivos de sonido con su voz anciana. Hoy quiero rendir desde aquí una especie de homenaje a esta señora riojana de Alcanadre, tierra de buenos vinos y exquisistas hortalizas. Petra pasó sus últimos años cerca de nosotros, no hace mucho perdió a su marido cuando ya vivían en Sevilla y ayer por la tarde falleció, dejándonos definitivamente el legado de sus recuerdos.
Pilar Pascual de Sanjuán recopiló en El trovador de la niñez: colección de composiciones en verso para ejercitarse los niños en la lectura de la poesía, algunos poemas populares. Contenido en este volumen se encontraba El zagal y el nido, uno de los que nos contaba Petra, prácticamente al pie de la letra, usando su prodigiosa memoria. En realidad, su título es El nido y pertenecía a Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862).
De hecho, Elijah Clarence Hills y S. Griswold Morley, eruditos de Colorado (Estados Unidos), lo recuperaron en una edición neoyorquina de 1913, junto a otras joyas de nuestra lengua en Modern Spanish lyrics.
Dedico este espacio al recuerdo de nuestros abuelos, quienes hubieran disfrutado con nuestros éxitos o nos habrían animado en los momentos difíciles de haber estado a nuestro lado.
El nido
¿Dónde vas, zagal cruel,
dónde vas con este nido
riendo tú, mientras pían
estos tristes pajarillos?
Su madre los dejó solos
en este momento mismo,
para buscarles sustento,
y dárselo con su pico...
Mírala cuán azorada
echa de menos a sus hijos,
salta de un árbol a otro,
va, torna, vuela sin tino;
al cielo favor demanda
con acento dolorido;
mientras ellos en tu mano,
baten el ala al oírlo...
Tú también tuviste madre,
y la perdiste aún muy niño,
y te encontraste en la tierra
sin amparo y sin abrigo...
Las lágrimas se le saltan
al cuitado pastorcillo;
y vergonzoso y confuso
deja en el árbol el nido.
jueves, 7 de junio de 2007
Archivo: Canción del caracol

Seguimos repasando el legado en verso de Petra Bocos, poesía popular que se conserva en su memoria. Esta vez toca recuperar un poema de tradición oral de la Comarca del Campo de Belchite, en la versión de Pedro Marteles Bonafonte:
Señores con humildad
Si me prestan atención
Voy a explicarles un poco
La vida del caracol
Se cría en la tierra
como las patatas
No tiene narices
Ni orejas ni patas
Le gusta la calabaza
Y también el tomatico
Si es fruta de mala raza
Suele darle algún colico
En tiempos de primavera
Brillan los rayos del sol
Sale a pajentar en breve
Nuestro humilde caracol
Y como lo saben
jóvenes y viejos
Salen a buscarlos
Y los hacen presos
Los echan en una cesta
En un cajón o puchero
Ahí es donde echan la siesta
hasta su día postrero
Si el caracol al mirarlo
No te quita la salud
Puedes salir a buscarlo
Y medirlo con almud
Si con caracol meriendas
Ha de ser en reunión
Por cada función que tengas
Un litro de peleón
De los toros es pariente
Y no nos cabe dudar
Que de cuernos en la frente
Lleva plantados un par
Con la diferencia
que no tiene roce
Porque el caracol
se estira y se encoge
Lleva toda la casa encima
Y en cuanto se pone el sol
Se arrincona en su cocina
Y duerme como un señor.
domingo, 11 de febrero de 2007
Archivo: Los caracoles, de Juan Eugenio Hartzenbusch

Continuando con el legado de Petra Bocos, traído hasta nuestros días por su excelente memoria, hoy nos adentramos en las Fábulas en verso castellano de Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880) y tomamos la número XLI, muy divertida e idónea para recitarla a los niños.
Dos caracoles un día
tuvieron fuerte quimera
sobre quién mayor carrera
en menos tiempo daría.
Una rana les decía:
Yo he llegado a sospechar
que sois ambos a la par
algo duros de mover;
antes de echar a correr,
mirad si podéis andar.
domingo, 28 de enero de 2007
Archivo: Citas que merece la pena recordar

“Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles.”
Bertolt Brecht - (1898-1956)
domingo, 7 de enero de 2007
Archivo: El Hada Azul de Rosita Denia
Petra Bocos, abuela de mi mujer, residió durante casi toda su vida en Alcanadre, un pueblo de La Rioja que envasa algunas de las legumbres y hortalizas de mayor calidad de España. Desde su adolescencia, Petra ha ido recopilando poemas y canciones de corte tradicional, bastante populares en su momento, y las memorizó hasta el día de hoy. De manera que, en los reencuentros familiares, suele recitar algunas de estas poesías, de las que he tomado buena nota.
Hoy recojo en este rincón El Hada Azul, un poema de Rosita Denia que ya aparecía en el número 72 del periódico local Tossal Gros de les Coves de Vinromà. No sé si esta tal Rosita Denia es la maestra que, junto con el cura de Cobos, en la provincia de Segovia, organizaba festejos cada vez que los nacionales tomaban una gran ciudad y compuso tal poema para celebrar una de estas ocasiones.
I
Cierto día el Hada Azul,
quiso a la tierra bajar
y se mandó preparar
su gran carroza de tul.
Diciendo: "A cada mujer
de las diversas naciones,
les voy a dar tantos dones
como pueda conceder".
Bajó aquí sin dilación,
tocó su cuerno amarante
y acudieron al instante
una de cada nación.
Llamó y dijo a la italiana:
Tú tendrás ardientes ojos...
y tendrás labios tan rojos
que parecerán de grana.
Por tu cutis sonrosado,
dijo a la inglesa, serás
entre todas las demás
un tesoro codiciado.
Por tus nacarados dientes
le dijo a la austriaca luego,
verás quemar en el fuego
de amor a tus pretendientes.
A la mujer parisiena
le dio una distinción,
ingenio, corrección...
y hasta corazón también.
Y así fue haciendo lo mismo
pródiga con todas ellas,
repartiendo entre las bellas;
a una sentimentalismo,
a otra ingenio, a otra blancura,
a otra claro entendimiento,
a esa otra un alma pura...
Así acabó sus dones,
que entre todas repartió,
cuando al terminar salió
de entre todas las naciones
una gallarda manola
muy joven, casi chiquilla,
que lucía una mantilla
de rica blonda española,
y que acercándose al Hada,
ruborosa dijo así:
Según veo para mí
no me habéis dejado nada.
Quedóse el hada un momento
suspensa de admiración
y fijando su atención en ella,
con acento dijo luego:
¿Tú qué quieres
que yo te pueda otorgar?
¿Tienes algo que envidiar
a todas estas mujeres?
¿No tienes el pelo acaso
abundante, negro, hermoso?
¿No tienes el porte airoso?
¿No hay en tu mirada clara,
rayos de sol que fascina?
¿No es tu sonrisa divina?
¿No es bellísima tu cara?
Entonces, ¿qué quieres?, di
si aún juntando a todas ellas,
resultan menos bellas que tú.
¿Qué buscas aquí?
Sin embargo, dijo el Hada:
yo no quiero que al marcharte
tengas porqué lamentarte
de que no te he dado nada.
Y mirando a la manola
dijo alzando más el tono:
¡A ver, que traigan un trono
a la mujer española!
Y en este cuento me fundo
si es que este cuento no engaña,
para decir que en España
está lo mejor del mundo.
II
Las mujeres españolas
se distinguen por su cuerpo,
por su cara tan risueña,
su talento y su salero.
Una de estas mujeres,
a ninguna se la iguala,
porque entrega cuando ama
todo el candor de su alma.
Mujeres, como capullos en flor;
vosotras sois el orgullo español;
mujeres morenas de labios coral
que entregáis la vida
y el alma al besar...
Mujeres que lleváis en los ojos
las luces de un tesoro
del Cielo Español.
Dedico esta poesía
en fechas tan señaladas,
a estas fiestas Covarchinas,
a las Reinas y sus Damas.
Fuente: El rincón de Nora





