sábado, 6 de diciembre de 2008

El escritorio: Confesiones

-Y él te quiere, claro.

-Imagino que sí.

-¿No te lo ha dicho?

-Aún no.

Los pequeños ojos negros del viejo osito de peluche brillaron de satisfacción. Pero intentó ser discreto delante de la nueva adquisición del niño de la casa. Tal vez, aun después de tanto tiempo, seguía siendo su juguete favorito. O eso quería pensar y deseaba con toda su alma.

2 comentarios:

Cris Monteoliva dijo...

Pobres ositos...
Muy bueno.
Besos,

Cris
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José Angel Muriel dijo...

El diálogo no es totalmente inventado, pero no se lo escuché a un muñeco, naturalmente. :D Ese cruce de palabras en el autobús dio pie a que surgiera el resto. La inspiración está donde menos la esperas.