martes, 10 de abril de 2007

Viajes: La provincia de Albacete

La provincia de Albacete guarda lugares encantadores y fascinantes. El único problema es que los sitios de interés quedan muy distantes unos de otros por lo general. En las distintas rutas que realizamos hemos recorrido más de 500 kilómetros en cuatro días (sin contar los más de mil para desplazarnos desde Sevilla). Pero el paisaje, entre sierras, bosques y algo de nieve, resultó muy relajante.

Resumo nuestro itinerario.

Jueves 5 de abril

Villanueva de los Infantes, población de Ciudad Real que destaca por su conjunto histórico artístico y por atribuírsele la residencia de don Alonso Quijano, constituyéndose como "un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme" desde 2004. Paramos a echar un vistazo y almorzar (qué bien se come en La Mancha) y terminamos en la celda donde escribió sus últimas letras y falleció el amigo Quevedo. Desde Sevilla hacia Madrid, salimos por Valdepeñas camino de Alcaraz y nos encontramos con esta asombrosa localidad.


Celda de Quevedo en la Hospedería


Alcaraz, pueblo de obligada visita. Tuvimos la suerte de aparcar muy cerca de la Plaza Mayor y entrar en ella junto a las dos torres que la hacen célebre. La primera visión de esta plaza es realmente impresionante. Sólo por ello, destaco el sitio.


Plaza Mayor de Alcaraz con la Torre de El Tardón y la Torre de Trinidad


Además de los majestuosos edificios renacentistas que dan forma a la plaza, se puede pasear por la calle Mayor hasta llegar a las ruinas del acueducto. En esta calle hay importantes fachadas y palacios, como por ejemplo la Casa de los Galianos.


Casa de los Galianos


Albacete, ciudad que no es más que un pueblo grande y cruce de caminos. Al entrar asistimos a una procesión de Semana Santa. Fue muy interesante y curioso, pero nada que ver con las famosas cofradías de Sevilla o Málaga. Durante los primeros días nos movimos por la circunvalación hasta el Parador, donde nos alojábamos, una antigua quinta manchega ubicada en un lugar muy tranquilo que recomiendo visitar. Creíamos movernos por las afueras sin saber que el centro de la ciudad se encontraba a escasa distancia de dicha ronda de circunvalación.


Procesión del Domingo de Resurrección en Albacete



Viernes 6 de abril

Bogarra, pueblo serrano que queda un poco olvidado en las rutas turísticas pero que tiene un encanto especial. Me pareció comparable a los pueblos de las Alpujarras granadinas, con sus callejuelas, sus casas encaladas y tejados para la nieve.

Ayna, muy cerca de Bogarra, su vista desde el Mirador del Diablo es espectacular, pero una vez desciendes al pueblo, después de haber visto Bogarra, resulta una aldea bastante menos pintoresca. La lluvia fue abundante y el agua corría por la calle principal como verdaderos arroyos.

Letur, una de las maravillas del viaje. Este pueblecito escondido en la Sierra de Segura, bastante cercano a Jaén, conserva un casco histórico increíble. Es esencial recorrer sus estrechas calles, la mayoría sin salida, para encontrarte con portadas renacentistas y casas que aguantan en pie desde el siglo XVI, heredadas generación tras generación.

Yeste, muy interesante. Le separa de Letur el embalse de Fuensanta, pero merece la pena seguir la carretera angosta que los une para ver las aguas retenidas y la presa y luego llegar al castillo de Yeste y visitar el patio de su convento.


Iglesia de la Asunción desde el castillo de Yeste



Sábado 7 de abril

Para empezar, vimos lo mejor de Albacete en cuanto a cascos antiguos: Chinchilla, aunque el de Letur no se quedaba atrás. Entramos por la Plaza Mayor, casi tan impresionante como la de Alcaraz. El mismo color de la piedra, una disposición de antiguos edificios bien cuidados muy parecida, un arco en una esquina de la plaza como en Alcaraz. Muchas son las similitudes.


Ayuntamiento y Plaza Mayor de Chinchilla


Tan cerca de la capital y tan espectacular, Chinchilla invita a pasear por sus calles una y otra vez.


Casa Solar de los Núñez-Cortés


Además de sus edificios monumentales, hay que conocer las Cuevas del Agujero, una serie de viviendas excavadas en la roca, como las que existen en el Sacromonte granadino.


Cuevas del Agujero


Almansa, de imponente castillo, visible desde todos los puntos de las proximidades, elevado sobre un cerro, cuenta con un entramado de calles menos misterioso que el de Chinchilla, aunque la plaza principal, con la Fuente de los Patos, ofrece al visitante bonitas imágenes.


Castillo de Almansa


El paseo nos produjo hambre y encontramos un restaurante de dos tenedores donde probamos con placer la gastronomía de la tierra, el gazpacho manchego y la ensalada de perdiz escabechada. ¡Exquisito!


Casa Grande o Ayuntamiento


Yecla es un pueblo murciano al que se llega pronto desde Almansa. No tiene mucho que ver, aunque conserva algunos edificios monumentales. Pero el camino desde Almansa cruza primeros bosques de visión relajante. Luego, durante los últimos diez kilómetros, se divisa en el horizonte el pueblo de Yecla, con la cúpula de cerámica azul de su Iglesia Nueva.

Tuvimos que renunciar a la visita al interior del castillo de Almansa -volvía a abrir por la tarde- para llegar con suficiente tiempo a Alcalá del Júcar y mereció la pena el sacrificio. El descenso lleno de curvas bordeando las hoces del río Júcar es una de las experiencias más hermosas que he tenido, por no hablar del mirador desde el que se divisa el pueblo colgado sobre los barrancos inclinados.


Alcalá del Júcar


Creo que en Alcalá fue donde más tiempo pasamos. Primero, aparcamos abajo, a orillas del río, y ascendimos por sus callejuelas hasta la iglesia y el castillo, desde donde las vistas son preciosas, tanto hacia el pueblo como hacia las hoces. Luego bajamos para recorrer la "playa" y las pocas calles en llano. Pero antes -no os vayáis de Alcalá sin hacerlo- accedimos a las cuevas, en concreto a dos que estaban comunicadas entre sí. Las viviendas labradas en la roca eran interesantes, pero ya habíamos visto cosas parecidas. Sin embargo, luego vinieron largas galerías que me recordaron a las ciudades subterráneas de Capadocia o las casamatas de Luxemburgo. Las galerías conducían hasta terrazas y balcones abiertos sobre el río donde podías tomar una copa. ¡Realmente espectacular!


Galerías en la Cueva del Diablo


Se nos hizo tarde y anochecía. Ya casi no había luz cuando nos asomamos desde la carretera, bajo la lluvia, a observar la ubicación de Jorquera, otro bonito pueblo entre las hoces del Júcar.


Domingo 8 de abril

Nos acercamos al centro de Albacete y vimos sus escasos edificios de interés, acompañados de los tambores de la procesión de Resurrección. Incluso, a pesar de ser festivo y domingo, había alguna cuchillería abierta, por si caía algún turista. Pasamos junto a la Posada, actual Biblioteca Pública, y por el pasaje Lodares.


Pasaje Lodares


Pero lo único realmente hermoso de Albacete es el interior de la Catedral, cuyos muros se encuentran totalmente pintados con llamativos frescos y aportan un aire diferente y distinguido a tan desproporcionado templo.


Interior de la Catedral de Albacete


El viaje de regreso a Sevilla contaba con una escala más, algo que nos habíamos dejado atrás por falta de tiempo. Afortunadamente, pudimos hacerlo el domingo con tranquilidad. De por sí, llegar hasta allí fue complicado. El camino es largo, con bastantes kilómetros de curvas tortuosas al final, incluso atravesando un puerto rodeado de nieve. Pero cuando llegamos, los tres kilómetros a pie desde el aparcamiento (la cola para acceder en coche era demasiado larga y preferíamos hacer algo de senderismo) tuvieron su recompensa. El nacimiento del río Mundo es lo más espectacular que he visto en la naturaleza después de las cataratas del Niágara. El salto de agua, a ochenta metros de altura, es hermoso, lo mires de donde lo mires.


Nacimiento del río Mundo


En resumen, no esperábamos tanto de Albacete. Es una provincia llena de riqueza monumental, cultural, natural y paisajística y hemos quedado maravillados por lo que hemos visto.

6 comentarios:

Eduardo Blanco dijo...

Veo que no paras...te pondré un link en mi blog, ponme uno si te apetece también en tu sección de viajes. Saludos!

ABRAHAM LÓPEZ MORENO dijo...

Enhorabuena por tu blog.
Me encanta el castillo de Almansa y el nacimiento del río Mundo.
Estoy realizando un blog sobre mi pueblo y la sierra de Cazorla y deseo compartirlo con todos vosotros.
Si no os importa echarle un vistazo y me comentáis.

La dirección es la siguiente:

http://panoramicacazorlense.blogspot.com/

Un saludo.

Abraham

Anónimo dijo...

SI TU CREES QUE UNA LOCALIDAD CON CERCA DE 200.000 HABITANTES ES UN PUEBLO GRANDE, EN ANDALUCIA EXCEPTO MALAGA Y SEVILLA EL RESTO QUE SON GRANDES PUEBLOS XQ JAEEN, HUELVA O CADIZ SON MUCHO MAS PEQUEÑOS QUE ALBACETE.

UNO DE GRANADA

José Angel Muriel dijo...

Quizá la forma en que hice mi comentario no fue acertada. No era una observación despectiva, sino todo lo contrario. De hecho, Albacete es como la Nueva York de Castilla La Mancha.

Albacete es una ciudad, al igual que lo es, por ejemplo, Dos Hermanas, localidad de Sevilla donde he residido mucho tiempo. Pero, por sus raíces, Dos Hermanas me sigue pareciendo un pueblo, con más de 120.000 habitantes. Albacete, por sus características, por la proximidad de todo (vivo en Sevilla, que es una ciudad mediana) y por la familiaridad y el carácter de la gente, me resultó tan agradable como un pueblecito, pero a lo grande.

Javier dijo...

Hola.

Albacete es una pasada en cuanto a contenido y riqueza, tu artículo expone muy bien el contenido que oferta al turista... en Trivago puede verse mucho de ese contenido, es la web que uso en mis viajes.

http://www.trivago.es/albacete-31957

Solamente espero que estas iniciativas animen a los viajeros a perderse por el interior, y no irse lejos.

Laura dijo...

En Almansa a parte de su precioso Castillo tienen mucho mas! Un comercio excelente, una guia de restauración espectacular y lo que nunca puede faltar si vas con niños, un programa de ocio que los entretenga. Todo esto lo encuentras a un paso, me encanta este municipio.