miércoles, 2 de abril de 2008

Archivo: El zagal y el nido

Hacía tiempo que no publicaba alguno de los poemas-cuentos que nos recitaba Petra Bocos, la abuela de mi mujer. Algunas de estas composiciones han quedado registradas en papel, otras en archivos de sonido con su voz anciana. Hoy quiero rendir desde aquí una especie de homenaje a esta señora riojana de Alcanadre, tierra de buenos vinos y exquisistas hortalizas. Petra pasó sus últimos años cerca de nosotros, no hace mucho perdió a su marido cuando ya vivían en Sevilla y ayer por la tarde falleció, dejándonos definitivamente el legado de sus recuerdos.


Pilar Pascual de Sanjuán recopiló en El trovador de la niñez: colección de composiciones en verso para ejercitarse los niños en la lectura de la poesía, algunos poemas populares. Contenido en este volumen se encontraba El zagal y el nido, uno de los que nos contaba Petra, prácticamente al pie de la letra, usando su prodigiosa memoria. En realidad, su título es El nido y pertenecía a Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862).

De hecho, Elijah Clarence Hills y S. Griswold Morley, eruditos de Colorado (Estados Unidos), lo recuperaron en una edición neoyorquina de 1913, junto a otras joyas de nuestra lengua en Modern Spanish lyrics.

Dedico este espacio al recuerdo de nuestros abuelos, quienes hubieran disfrutado con nuestros éxitos o nos habrían animado en los momentos difíciles de haber estado a nuestro lado.

El nido

¿Dónde vas, zagal cruel,
dónde vas con este nido
riendo tú, mientras pían
estos tristes pajarillos?
Su madre los dejó solos
en este momento mismo,
para buscarles sustento,
y dárselo con su pico...
Mírala cuán azorada
echa de menos a sus hijos,
salta de un árbol a otro,
va, torna, vuela sin tino;
al cielo favor demanda
con acento dolorido;
mientras ellos en tu mano,
baten el ala al oírlo...
Tú también tuviste madre,
y la perdiste aún muy niño,
y te encontraste en la tierra
sin amparo y sin abrigo...

Las lágrimas se le saltan
al cuitado pastorcillo;
y vergonzoso y confuso
deja en el árbol el nido.



Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

18 comentarios:

Javier Márquez dijo...

Creo que es una labor fantástica, bonita y muy necesaria la de recuperar voces del pasado: cuentos, canciones, poemas...

Solemos desdeñar todo eso por las producciones de la más rabiosa actualidad. Y claro, así son la mayoría de esas producciones, que no hay por donde cogerlas...

A ver si nos deleitas con más evocaciones de doña Petra..

Un abrazo

J.

J.E. Alamo dijo...

Pues que esa voz trovadora halle paz. Y gracias a ti por compartir esos versos.

José Angel Muriel dijo...

Hoy se han oficiado las exequias y me ha tocado leer el salmo responsorial. Mi cuñada le ha dedicado unas hermosas palabras de despedida. Ha sido bastante emocionante y me ha recordado los funerales de mis abuelos. Cómo me gustaría que hubieran compartido conmigo algunos de los momentos que he vivido después de su marcha: mis éxitos profesionales, mis logros literarios, mi vida sentimental, el nacimiento de mi hija...

J.E. Alamo dijo...

Seguro que lo hacen, al menos yo lo creo así. Y de todos modos, recuerda que mientras los conserves en tu memoria, no se habrán marchado. Un abrazo, amigacho.

Rosa Cáceres dijo...

Me ha agradado mucho comprobar que hay personas que no desprecian el legado de los autores hoy casi olvidados. Ellos dejaron su huella en aquellos que memorizaron sus poemas encontrando en ellos tanto la belleza rítmica de los versos bien medidos y bien rimados, como la enseñanza moral que contienen. Leer -y aún más escuchar- "El nido" nos hace volver por un instante a la infancia. También yo tenía quien me recitaba estos versos de memoria. Al leer esta entrada he vuelto a oír su voz.

José Angel Muriel dijo...

Es un placer leerte por aquí, Rosa. Me alegro de que compartas esos sentimientos de añoranza.

Anónimo dijo...

Los felicito a quienes tuvieron la gran idea de publicar estos poemas de tantos años ya pasados; no deberíamos olvidarnos de los tiempos ya idos, porque si los autores se fueron, las obras están vivas y vigentes.
SIGAN ADELANTE, QUE HABEMOS MUCHA GENTE QUE ESPOERA ANCIOSA ESTAS PUBLICACIONES.
Gracias por eso.

Rodrigo dijo...

Mi madre Sara tambien recitaba estos poemas tan bonitos

Israel dijo...

Que bueno que tengan tan buenos poemas, justo voy a necesitar el del nido para un trabajo en la prepa, gracias.

Anónimo dijo...

este poema me recuerda mis años de infancia y el colegio de los hermanos maristas, don lo leíamos en los libros FTD en los año de la decena 1920

teresa dijo...

El abuelo de mi marido recitaba este poema en las reuniones familiares, sobre todo el dia de navidad era algo tipico. Murió hace una semana y en el funeral mi marido se lo recitó a él.

José Angel Muriel dijo...

Qué emotivo, Teresa. Gracias por compartir esta anécdota tan entrañable.

Anónimo dijo...

Hoy me he despertado recordando este poema,mi padre lo solia recitar, se que se sentia identificado con El Zagal...por motivos de su vida...DESDE AQUI Y HASTA EL CIELO, PARA TI PAPA. Gracias.

megazinesud dijo...

Mi madre también de nombre Sara, como alguien con quien coincido, me cantaba a ritmo waiño hacen 33 años atrás cuando tenia solo 5. Ahora que lo entiendo, ella lo había aprendido mucho antes en la escuela. ...El Zagal y el Nido... lo tengo grabado en mi memoria tal y como me lo cantaba cuando yo estaba muy pequeño. Gracias por semejante tesoro y por compartirlo aquí. Atte: Luis Paz

Jose Rafael Ortega dijo...

Hola..esta es la versión con algunos cambios que me recotaba mi abuela Patrocinio ..a ella se lo enseñaban en el colegio y ella lo recitaba por las casas a las familias que se lo pedían.En Galaroza en la Sierra de Huelva.
Ya ni me acordaba..me ha alegrado mucho recordarla...
Un saludo

¿Dónde vas, zagal cruel,
dónde vas con ese nido
riendo tú, mientras pían
estos tristes pajarillos?
Su madre los dejó solos
en aquel momento mismo,
para buscarles sustento,
y dárselo con su pico...
Mírala cuán azorada
Que vuela de rama en rama
echa de menos a sus hijos,
va, torna, vuela sin tino;
al cielo un favor demanda
con acento dolorido;
mientras ellos en tus manos,
baten el ala al oírlo...
Tú también tuviste madre,
y la perdiste muy niño,
y en la tierra te dejaron
sin amparo y sin cariño...

Las lágrimas se le saltan
al juicioso pastorcillo;
y vergonzoso y confuso
dejó en el árbol su nido.

José Angel Muriel dijo...

Gracias por la información, José Rafael.

Aida Rosa dijo...

Mi madre lo recitaba al final así:
Las lagrimas se le saltan
Al travieso pastorcillo
Y triste y avergonzado
Deja en el árbol el nido.

Meryan dijo...

Hermoso mi madre se lo recitó a su nieta antes de morir y ayer que cumplió un año de fallecida lo recitó en su tumba la nieta Valentina