miércoles, 19 de octubre de 2011

Taller: La estructura de la narración

La creatividad, la inspiración, el enfoque de la trama, la viabilidad del argumento, las técnicas de diálogo, la construcción de los personajes... Todos ellos son factores que debe tener en cuenta el escritor cuando se dispone a desarrollar las ideas que tiene en la cabeza. Pero uno de los elementos más importantes es la estructura que quiere dar a su obra.

Por regla general, un relato, sea cual sea su extensión, consta de:

Planteamiento, para presentar los personajes, exponer el marco temporal y espacial y establecer la trama a desarrollar.

Nudo o desarrollo, parte en que la situación expuesta comienza a evolucionar. En la novela suele tomar la forma de conflictos, con uno principal y otros secundarios que dependen, en mayor o menor medida, del primero.

Desenlace o resolución de la historia y final de los sucesos que se han planteado.

Aun respetando esta estructura, existen distintas maneras de enfocarla para contar una historia. Algunas de estas modalidades emplean rupturas temporales:

Lineal o cronológica, en la que el discurso sigue el orden en el que se suceden los acontecimientos de la historia.

In medias res (en latín, "en medio del asunto") o principio abrupto, que consiste en iniciar la acción cuanto esta se encuentra en pleno desarrollo, sin haber presentado previamente a los personajes ni haber aclarado el contexto de la historia. Constituye otra forma de plantear el inicio del relato. Se trata de una técnica literaria en la que la narración empieza en mitad de la historia, en vez de en el comienzo de la misma (ab ovo o ab initio). Los términos in medias res y ab ovo (literalmente, "desde el huevo") toman el nombre de Ars Poetica de Horacio.

El escritor David G. Panadero afirma, a través de Arturo Iglesias, el protagonista de su libro Los viejos papeles, que así es "como deben hacerlo todas las buenas novelas, cuando los acontecimientos ya se han producido y no se puede hacer nada por ponerles freno". Lo cierto es que resulta muy útil. Con un comienzo así resulta más fácil captar la atención del lector.

Estructura inversa, en la que el autor adelanta el desenlace de la novela en las primeras páginas de la misma y posteriormente se dedica a contar cómo los acontecimientos evolucionan hasta llegar a ese final. Los protagonistas, los lugares y la trama son descritos a través de escenas que se adelantan en el tiempo, contándonos un momento muy próximo al desenlace o de gran relevancia para entender el mismo. El objetivo del escritor es llevarnos al culmen de la acción para, a continuación, explicar cómo se ha llegado a ese instante. Generalmente, se trata de la misma modalidad anterior, cuando el inicio en medio de la acción sirve de introducción para luego devolver al lector a un momento anterior, el verdadero principio.

Anticipación o prolepsis, cuando el narrador anticipa acciones, se adelanta en el tiempo. Es una generalización de la estructura inversa que acabamos de describir.

Retrospección o analepsis, en la que el narrador traslada la acción al pasado.

Contrapunto, si varias historias se entrecruzan a lo largo de la narración.

Circular, basada en que el texto empieza y acaba del mismo modo.

Final abierto, cuando la historia no termina de resolverse, ni positiva ni negativamente, de manera que el lector percibe la sensación de que la acción se extiende más allá de los límites de la novela.

Algunos de estos giros en la estructura narrativa son recursos muy habituales en el cine y, al mismo tiempo, tan antiguos como la literatura. Podemos encontrar ejemplos de in medias res en La Eneida de Virgilio, o La Ilíada y La Odisea de Homero. En cuanto al cine, cabe destacar la obra del director Quentin Tarantino, muy espectacular en el sentido narrativo; Tarantino recurre frecuentemente en sus películas al contrapunto y el ejemplo más claro es Pulp Fiction, en la que además se entremezclan la estructura inversa, la prolepsis y la analepsis. Solo por esa riqueza narrativa merece la pena verla.

Mi primera novela, Ladrones de Atlántida, comienza in medias res, aunque en realidad desarrolla una estructura inversa, puesto que después se narran los acontecimientos que llevan al momento que se describe en las primeras páginas. En cambio, La estela del Dragón comienza con una retrospección algo singular, un viaje al pasado de la historia que se cuenta, en la que el papel principal no recae en personas de carne y hueso, sino en el objeto que siempre está presente. Es un recurso habitual en relatos de intriga y misterio.

1 comentario:

Luciano Sívori dijo...

¡Buen post que trata sobre una temática ciertamente fascinante. Son muchísimas las obras, películas o series que comienzan justo en el meollo de la acción.
Justamente hablé sobre este recurso argumental en mi blog. Te invito a leer la nota y contarme qué opinás!

http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/11/tecnicas-narrativas-iii-in-medias-res.html

También, si querés podés seguirme en:

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Subo notas de literatura, cine, humor y cultura en general. Saludos!!

Luciano.

PD: consulta... tenés algún post donde hables sobre tu novela? Felicitaciones, por cierto!!