martes, 23 de enero de 2007

Matemáticas: La botella de Klein

En topología, una botella de Klein es exactamente una superficie no orientable cerrada de característica Euler igual a 0 que no tiene ni interior ni exterior. Es decir, consta de una sola cara y no tiene bordes. Fue concebida por el matemático alemán Christian Felix Klein, de donde se deriva el nombre.

Para obtener una representación tridimensional de una Botella de Klein basta introducir el extremo delgado de una botella o de un matraz a través de uno de los lados del recipiente y unirlo a la base. Hay que recalcar que dicha representación no es una Botella de Klein, ya que físicamente sólo puede ser realizada en un espacio de cuatro dimensiones, puesto que debe pasar a través de sí misma sin la presencia de un hoyo. Se encuentra íntimamente relacionada con la banda de Moebius, pues se puede construir la abstracción tridimensional de la botella a partir de ésta (una superficie con una sola cara y un solo borde).



La última representación de este tipo mide más de un metro de largo, cincuenta centímetros de diámetro y está construida con cristal Pyrex, de 6 milímetros de grosor. Crear esta botella a partir de técnicas de soplado de vidro ha sido todo un proyecto nada trivial; de hecho se pidió a varios talleres y no todos pensaron que serían capaces de construirla. Más fotos y más información aquí.



Y para examinar la botella de Klein en movimiento podéis echar un vistazo a esta página.

Fuentes:
Avances en Botellas de Klein, en Microsiervos.com
Wikipedia

lunes, 22 de enero de 2007

Reflexiones de un ególatra: ¿Adiós, querido pabellón?

Son varios los pabellones que quedaron como legado de la magnífica Expo 92 de Sevilla. Construidos como algo efímero, por su belleza o utilidad, consiguieron quedarse y se reaprovechados para otros fines. Entre ellos, está (estaba) el célebre pabellón de Hungría, obra del arquitecto Imre Makovecz, uno de los más singulares y hermosos. Se trata (trababa) de una especie de iglesia rural típica húngara con siete torres con campanas de bronce. Todo el edificio es (era) de madera, revestido de pizarra. En su interior se conserva (conservaba) un roble traído de las riberas del río Danubio, cuyas raíces pueden (podían) verse a través de un suelo de cristal. Sin duda, es (era) una auténtica maravilla visual y arquitectónica, muy llamativa.



Hace relativamente poco, a finales de 2002, tras ser restaurado, se convirtió en el Pabellón de la Energía Viva, un original museo interactivo dedicado al medioambiente y a las energías renovables. Las actividades claves de la iniciativa eran tres: exponer las últimas innovaciones para el desarrollo sostenible; la formación tanto reglada (un Master especializado en energías renovables, cursos superiores, monográficos), como no reglada (jornadas, seminarios,...); y la investigación como línea de acción especializada. Además, se realizan (realizaban) talleres educativos organizados por monitores para los niños. Se vende (vendía) como la oferta turística más novedosa en Sevilla, por tratarse del único museo interactivo de energía y medioambiente. La iniciativa fue alabada por la crítica internacional.



Gracias a su gran belleza arquitectónica posee (poseía) más de veinticinco premios. Sin embargo, el pasado 10 de enero se desveló que la empresa propietaria, ExpoAn, pretende derribar el pabellón para construir un edificio de oficinas... (y lo consiguió). O no.

La gente, afortunadamente, no se queda quieta y reacciona: ¡¡No al derribo del Pabellón de Hungría!!. Esperemos que las formas verbales que he puesto entre paréntesis no se conviertan en realidad. Desde aquí denuncio el hecho y me sumo a la protesta.

domingo, 21 de enero de 2007

Mis favoritos: Winny de Puh de A. A. Milne

Alan Alexander Milne nació en Londres en 1882. Escribió varias obras de teatro de fantasía que fueron famosas durante los años veinte y parte de los treinta del siglo pasado. Intentó abarcar el teatro con una obra basada en el libro de El viento en los sauces de Kenneth Grahame, pero se decantó por el estilo que le marcaría como un gran maestro: poesías y relatos.

Fue, por querer escribir cuentos para su hijo Christopher, cuando en 1926 nació un Oso llamado Winny de Puh. Era un osito de trapo que tenía su hijo, y utilizando ese oso de peluche como protagonista, le contaba a su hijo Christopher cuentos sobre el maravilloso mundo de fantasía de Puh y sus amigos. Después de cautivar la atención de todo el mundo, Winny de Puh y sus amigos fueron llevados al cine de la mano de Walt Disney, que desde entonces es propietaria de la "marca".

Ilustro este mensaje con la portada de la edición de bolsillo de Valdemar, pero recomiendo la edición convencional, aunque resulte más cara. Ambas cuentan con los clásicas ilustraciones a color de Ernest Shepard- que incluye las dos historias del popular oso creado por Milne: Winny de Puh y El rincón de Puh.

Junto con Peter Pan y Wendy de James Matthew Barry, El viento en los sauces de Kenneth Grahame, y Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, se trata de uno de los grandes clásicos de la literatura infantil, una obra maestra tan apta para niños de menos de diez años como para adultos. Certifico estas últimas palabras. Cada capítulo del libro puede leerse como un breve cuento a un niño pequeño, pero puedo asegurar que el adulto que lo lea se divertirá incluso más, a carcajada limpia a veces, como me ha pasado a mí. Una historia entrañable y divertida, con unos personajes entrañables y divertidos, a pesar de que tienen por ahí sus detractores, sobre todo debido a la versión dada de los personajes por Disney.

Milne se relacionó no sólo con Grahame, sino también con Barry. No parece casualidad que estos escritores coetáneos escribieran obras que han calado tan hondo en la literatura tradicionalmente reconocida como infantil. Aunque, salvo en el caso de Winny de Puh, suelen gustar más y ser mejor comprendidas por las personas mayores. El osito y sus amigos nos harán disfrutar con diálogos tan disparatados como los de Alicia en el País de las Maravillas pero usando una lógica más próxima y más comprensible. En mi caso, han conseguido que el libro se coloque entre mis favoritos, de esos que no me importaría releer.

Fuente: Wikipedia


Datos del libro:


Título: Historias de Winny de Puh
Autor: A. A. Milne
ISBN (13): 978-84-7702-557-3
ISBN (10): 84-7702-557-6
Publicación: 12/2006 por Valdemar (colección El Club Diógenes)
Nº páginas: 416

miércoles, 17 de enero de 2007

Colaboraciones: Palabras, de Julia Duce


De repente, como un río,
me brotan palabras escondidas.
Fluyen lentas y distantes,
con gotas de tristeza.
y ahí están
calmando mi furia
restañando heridas.
El dolor aparece lentamente
renovando inquietudes,
agotando vida.
y la palabra sustituye
a la razón,
cambiando el curso de la risa,
acotando caminos y derivas.
Por el alma rota
vuela suave tu recuerdo
mientras mi lastre me deja
en una playa solitaria.

Fuente: ¡¡Ábrete, libro!!

martes, 16 de enero de 2007

Documentación: Paralelismos culturales

El pasado 23 de marzo de 2005, Dietrich Wildun, director del Museo Egipcio de Berlín, aseguró que las culturas precolombinas y la cultura faraónica egipcia comparten paralelismos y similitudes arquitectónicas y religiosas que permiten formular "fascinantes" conjeturas sobre los orígenes de la cultura de la humanidad. No obstante, puntualizó que la antropología y la arqueología han demostrado fehacientemente que no existe relación directa alguna entre ambas culturas. El especialista alemán, que ha viajado durante un año y medio para estudiar las culturas mexicanas, explicó que entre esas similitudes destacan las formas de las pirámides, así como la escritura mediante jeroglíficos y el papel del Sol como figura central en la religión. Ambas concepciones culturales tenían el Sol como principal objeto de adoración. En el caso de los egipcios, el astro (Ra) era la representación directa de los dioses y los faraones la manifestación etérea de los hombres.

Por mi parte, me atrevo a destacar sobre otros aspectos un punto de unión arquitectónico entre las culturas egipcia y maya, tan distantes en el espacio y quizás no tanto en el tiempo: el uso de la forma piramidal y el hecho de que, como quedó demostrado en sus construcciones, no conocían el arco. Las bóvedas en saledizo (página 10) que los egipcios componían en el interior de las pirámides y en sus centros de culto resultaban del acercamiento de las hiladas de ambos lados, tal como ocurría en realidad con los umbrales y los pasajes que empleaban el llamado “arco maya”. Es uno de los aspectos que se reflejan en el libro, proporcionando un origen común a esta convergencia que, podríamos conjeturar, fue casual. Esta bóveda primitiva por acercamiento de las paredes que convergen también se utilizó con posterioridad en otro lugar remoto, en las construcciones realizadas durante el imperio Jemer en Camboya.


Galería del palacio maya de Palenque en Yucatán, México


En cuanto a la forma piramidal, no es una coincidencia que fuera utilizada, por ejemplo, por los egipcios en sus construcciones a partir del tercer milenio a.C. durante algunos cientos de años; por las civilizaciones mesopotámicas desde 2.500 a.C. en el alzamiento en varias ciudades de los zigurats, actualmente desmoronados; por los chinos desde los tiempos del emperador Qin Shihuang, en el siglo III a.C. en las estructuras que hoy yacen como montículos de tierra inexplorados; por diferentes culturas mesoamericanas aproximadamente desde el siglo VI en adelante; y por el imperio Jemer entre los siglos VII y XIII.


Galería en construcciones del imperio Jemer de Angkor Wat en Camboya


El aspecto exterior de estas construcciones, cuya finalidad no está siempre clara, parece guardar muchas semejanzas pese a sus distintos orígenes y diferentes ubicaciones geográficas. Como afirman los expertos, la explicación a estas enigmáticas coincidencias residiría en que las soluciones arquitectónicas a un mismo problema tienden a converger, aunque se alcancen siguiendo técnicas distintas y la estética final sea propia y característica de cada cultura.

Dejando a un lado la cuestión del material utilizado, resulta más fácil y práctico apilarlo configurando una pirámide que cualquier otra forma geométrica, ya que implica mayor solidez por disponer de una base con mayor amplitud que el corte transversal en cualquier punto superior (al contrario que en un cubo o en un paralelepípedo con la misma base), por lo que el resultado es bastante estable. Aunque se desgaste por los costados con el paso del tiempo, la base seguirá dando el mismo apoyo al grueso del edificio. Al fin y al cabo, con la pirámide se emula a la naturaleza, concretamente a las montañas, con propensión a la forma cónica debida a la orogénesis y la erosión.

Más información en http://blogia.com/terraeantiqvae/index.php.

domingo, 14 de enero de 2007

Colaboraciones: Para juntar a los Beatles, de Hermann


-Mira qué libro más curioso.

-¿De qué se trata?

-Se titula Microrelatos.

-¡Anda! A ver...

Lo abre por la mitad y efectivamente, el libro está repleto de microrelatos. Cientos.

-Mira éste: Sólo hace falta un detalle para volver a juntar a los Beatles: tres balazos.

-¡Joder! ¡qué fuerte! ¿No?

-Bueno, sí que es bestia, pero, ya ni siquiera eso. Ni siquiera es posible con tres balazos.

Fuente: ¡¡Ábrete, libro!!

miércoles, 10 de enero de 2007

Taller: La carrera previa del escritor (V)

Las opciones que tiene un escritor

Una vez se tiene una obra terminada y preparada llega el momento de plantearse el motivo que justifica este taller: “Tengo una historia, ¿quién me la publica?”

Las opciones no son escasas, pero, como todos adivináis, ninguna resulta fácil. La intención de esta segunda parte del taller es poner en claro cada una de estas posibilidades para que las conozcáis o las conozcáis mejor si ya las conocéis. Para ello os proporcionaremos recursos en Internet y os contaremos la experiencia personal de algunos escritores. Seguro que esto os hace ver que estas vías son factibles, pues a casi todos los autores, incluso los que ahora son consagrados y célebres, les ha costado mucho llegar a publicar su primera obra.

Para conseguir la publicación se puede:

- Participar en un concurso. A menudo, los concursos ofrecen como premio la edición de las obras ganadoras. En los certámenes de novela o novela corta se hace así por lo general.

- Enviar la obra a una editorial para someterla a su valoración.

- Hacer uso de la coedición.

- Hacer uso de la autoedición, ya sea acudiendo a los servicios de una editorial o haciéndose editor autónomo.

Cualquiera de las opciones que hemos presentado supondrá exponer nuestra obra a algún tipo de público. Por tanto, lo primero que hay que hacer es protegerla. Es decir, hay que llevarla al Registro de la Propiedad Intelectual. La obra, como fruto de un esfuerzo intelectual y creativo, es del autor desde el mismo momento en que la escribe. De modo que puede hacer efectivos sus derechos de propiedad intelectual desde el momento de la creación de la obra. Pero la inscripción en el registro, que es voluntaria, es el procedimiento más eficaz para amparar estos derechos y ayuda a demostrar la autoría en caso de litigio por plagio. Legalmente, el Registro de la Propiedad Intelectual es lo único que otorga la presunción de certeza de que el autor y titular de los derechos económicos de explotación es aquella persona que figura inscrita en el Registro, salvo que alguien demuestre lo contrario.

Por otra parte, la publicación de la obra implicará firmar un contrato de edición, un acuerdo privado con alguien. Esto es otro elemento a tener en cuenta y con el que hay que ser muy meticuloso.

Para no llevarnos desengaños, nunca olvidemos que el mundo literario constituye, al fin y al cabo, un negocio. Antes de pasar al siguiente punto, os recomiendo que le echéis un vistazo a lo que nos dice Carmelo Segura, de Entrelíneas Editores, en el Decálogo del escritor que quiere publicar, pues ayuda a asentar un poco las ideas, ya que tiene como destinatarios a los escritores que no quieren ser estafados.



Nota: Material extraído del taller literario “Tengo una historia, ¿quién me la publica?” impartido el 27 de mayo de 2006 durante las I Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, Sevilla.

martes, 9 de enero de 2007

Matemáticas: El número PI

Seguramente, la gente se pregunte a qué viene tan desmesurado interés por un número como Pi y no lo pueda entender. Pero se trata de una persecución histórica, en la que la Humanidad se juega más de lo que parece.

Tal vez todavía no nos creamos que un número tan importante como Pi (aparece por todas partes, para calcular la longitud de la circunferencia, la superficie de un círculo, el volumen de una esfera, la probabilidad de algunos problemas donde aparentemente no tiene nada que ver en principio, etc) sea una sucesión infinita de decimales que no se repiten. Todavía estamos buscando si su parte decimal cumple alguna regla.

Precisamente en esto se basa uno de los pasajes más bonitos de Contact, la novela de Carl Sagan, que revela Pi como una clave secreta dejada por los dioses. Carl Sagan estaba convencido de que llegaría el día en que entráramos en contacto con alguna civilización alienígena y siempre apoyó el SETI (el proyecto de búsqueda de vida inteligente extraterrestre). En eso se basan la novela y la posterior película, protagonizada por Jodie Foster. Los científicos humanos detectan una señal no aleatoria y consiguen descifrar el mensaje, que se convierte en un manual de instrucciones para construir un dispositivo que les permite el desplazamiento veloz por el espacio. Así, entran en contacto con los alienígenas. En la novela, hay pasajes al final donde se desvela la verdadera naturaleza de Pi. Es una teoría ficticia muy interesante.

Al contrario que la Razón Aúrea (cuya proporción se ve reflejada, por ejemplo, en el Hombre de Vitruvio, de Leonardo Da Vinci), que puede representarse algebraicamente (mediante operaciones con otros números) como (1 + raíz de 5) / 2, Pi es un Irracional Trascendente (parece un insulto) para el que no existe una expresión que permita calcularlo de forma exacta. ¿Qué implica esto? Pues que, mientras números como la Razón Aúrea puede representarse gráficamente de forma exacta en un diagrama cartesiano, es imposible hacerlo con Pi más que de forma aproximada. Ocurre lo mismo con el número "e" (el de los logaritmos neperianos).

Y detrás de Pi, toda su historia, que empieza con los egipcios y los babilonios.

Hay pocas noticias relacionadas directamente con las matemáticas, así que destaco la siguiente: Un probable nuevo primo de Mersenne o Mersennito.

Seguro que os preguntaréis para qué sirve tanta búsqueda. Así que leed por qué nos importan los números primos de Mersenne.

Y como posiblemente no os suene demasiado el matemático que da nombre a estos números, más importante de lo que parece, os presento a Marin Mersenne.

domingo, 7 de enero de 2007

Archivo: El Hada Azul de Rosita Denia

Petra Bocos, abuela de mi mujer, residió durante casi toda su vida en Alcanadre, un pueblo de La Rioja que envasa algunas de las legumbres y hortalizas de mayor calidad de España. Desde su adolescencia, Petra ha ido recopilando poemas y canciones de corte tradicional, bastante populares en su momento, y las memorizó hasta el día de hoy. De manera que, en los reencuentros familiares, suele recitar algunas de estas poesías, de las que he tomado buena nota.

Hoy recojo en este rincón El Hada Azul, un poema de Rosita Denia que ya aparecía en el número 72 del periódico local Tossal Gros de les Coves de Vinromà. No sé si esta tal Rosita Denia es la maestra que, junto con el cura de Cobos, en la provincia de Segovia, organizaba festejos cada vez que los nacionales tomaban una gran ciudad y compuso tal poema para celebrar una de estas ocasiones.

I

Cierto día el Hada Azul,
quiso a la tierra bajar
y se mandó preparar
su gran carroza de tul.
Diciendo: "A cada mujer
de las diversas naciones,
les voy a dar tantos dones
como pueda conceder".

Bajó aquí sin dilación,
tocó su cuerno amarante
y acudieron al instante
una de cada nación.

Llamó y dijo a la italiana:
Tú tendrás ardientes ojos...
y tendrás labios tan rojos
que parecerán de grana.

Por tu cutis sonrosado,
dijo a la inglesa, serás
entre todas las demás
un tesoro codiciado.

Por tus nacarados dientes
le dijo a la austriaca luego,
verás quemar en el fuego
de amor a tus pretendientes.

A la mujer parisiena
le dio una distinción,
ingenio, corrección...
y hasta corazón también.

Y así fue haciendo lo mismo
pródiga con todas ellas,
repartiendo entre las bellas;
a una sentimentalismo,
a otra ingenio, a otra blancura,
a otra claro entendimiento,
a esa otra un alma pura...

Así acabó sus dones,
que entre todas repartió,
cuando al terminar salió
de entre todas las naciones
una gallarda manola
muy joven, casi chiquilla,
que lucía una mantilla
de rica blonda española,
y que acercándose al Hada,
ruborosa dijo así:
Según veo para mí
no me habéis dejado nada.

Quedóse el hada un momento
suspensa de admiración
y fijando su atención en ella,
con acento dijo luego:
¿Tú qué quieres
que yo te pueda otorgar?
¿Tienes algo que envidiar
a todas estas mujeres?
¿No tienes el pelo acaso
abundante, negro, hermoso?
¿No tienes el porte airoso?
¿No hay en tu mirada clara,
rayos de sol que fascina?
¿No es tu sonrisa divina?
¿No es bellísima tu cara?
Entonces, ¿qué quieres?, di
si aún juntando a todas ellas,
resultan menos bellas que tú.

¿Qué buscas aquí?
Sin embargo, dijo el Hada:
yo no quiero que al marcharte
tengas porqué lamentarte
de que no te he dado nada.

Y mirando a la manola
dijo alzando más el tono:
¡A ver, que traigan un trono
a la mujer española!

Y en este cuento me fundo
si es que este cuento no engaña,
para decir que en España
está lo mejor del mundo.


II

Las mujeres españolas
se distinguen por su cuerpo,
por su cara tan risueña,
su talento y su salero.

Una de estas mujeres,
a ninguna se la iguala,
porque entrega cuando ama
todo el candor de su alma.

Mujeres, como capullos en flor;
vosotras sois el orgullo español;
mujeres morenas de labios coral
que entregáis la vida
y el alma al besar...

Mujeres que lleváis en los ojos
las luces de un tesoro
del Cielo Español.

Dedico esta poesía
en fechas tan señaladas,
a estas fiestas Covarchinas,
a las Reinas y sus Damas.

Fuente: El rincón de Nora

miércoles, 3 de enero de 2007

El escritorio: Claudio Abaddo en concierto

Sin esfuerzo, al recordar el concierto al que asistí ayer, me vienen a la memoria imágenes correspondientes al desarrollo de la Sinfonía nº 4 en Fa menor de Chaikovski. El estrépito metálico de los instrumentos de viento, al fondo del escenario. El oleaje encrespado que asemejaba ser el mar de arcos de violín, moviéndose todos a la vez, con rapidez e increíble precisión, mientras sus cuerdas vibraban componiendo las notas. Los jóvenes de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana sabían perfectamente lo que es la música. Saben interpretarla con viveza, tanto como que para vivir hay que respirar. Así lo demostraron cuando, sin error ni vacilación, recogieron los arcos que habían dejado previamente en el suelo para reemplazar a sus manos, cuyos dedos habían pellizcado armoniosamente las cuerdas hasta ese momento para tocar el pizzicato de la sinfonía. Y también cuando, sin dejar de tocar, se subieron a sus sillas y permanecieron de pie sobre ellas, haciendo los honores al público sorprendido, mientras sonaba la propina, la Apertura de Guillermo Tell de Rossini.

Chaikovski escribe su Cuarta Sinfonía en medio de una gran angustia, tras haber contraído matrimonio con Antonina Miliukova, una joven discípula del Conservatorio de Moscú que le había manifestado su más ardiente devoción. Al respecto, él sin embargo escribió a su hermano Modest poco antes de celebrarse la boda en julio de 1877: "He reflexionado mucho sobre mí mismo y sobre mi porvenir, con el resultado de que de ahora en adelante pensaré seriamente en el matrimonio. Me parece que mis inclinaciones son un obstáculo gravísimo y quizás insuperable para ser feliz. Sin embargo, debo luchar con todas mis fuerzas contra mi naturaleza. ¿No es angustiosa la idea de que mis amigos y mis seres más queridos puedan avergonzarse de mí? Con un matrimonio quisiera cerrar las bocas de algunas personas que desprecio, que para mí no cuentan nada, pero que sin embargo pueden hacer sufrir a personas que me son queridísimas". Tremendamente preocupado por las implicaciones sociales que pudieran derivarse de su condición de homosexual, el compositor decidió acallar los rumores casándose. Todo esto marcaría su carrera artística con tonalidades cada vez más amargas. "Después de este terrible día de bodas, tras este interminable martirio espiritual, no es fácil volver a uno mismo. Cuando el tren se puso en movimiento, estuve a punto de echarme a gritar e hice un esfuerzo por contener los sollozos".

No debería olvidar la primera parte de la función, con la violonchelista rusa Natalia Gutman, muy aplaudida por el público, acariciando los sonidos del Concierto en La menor de Schumann acompañada por la orquesta. Pero para la segunda parte, los músicos se multiplicaron como los panes y los peces y abarrotaban el escenario del Teatro de la Maestranza, aumentando la sonoridad colectiva hasta términos insospechados, inconcebibles para la imaginación de un profano en la música. Siempre me acuerdo de Mozart, que era capaz de imaginar el sonido de cada instrumento mientras componía sus obras.

Al frente, dirigiendo con la batuta hábil y veloz, el célebre Claudio Abaddo, muy aclamado al final del espectáculo, algo más envejecido que en las fotos del programa (las fotografías nunca nos hacen justicia, porque solemos querer aparentar menos edad). Pero vitalidad no le faltaba en absoluto. Se mantenía firme en su puesto, dando indicaciones a las diferentes secciones de instrumentos, manteniendo el ritmo.

No dejó de llamarme la atención el instante en que, en las últimas filas, se pusieron de pie de pronto algunos músicos que habían quedado sentados hasta entonces, sin labor que realizar, y, eficazmente, hicieron sonar bombo, triángulo y platillos, en el momento oportuno, ni antes ni después.

Así es la música, que debe escucharse... y en directo puede sentirse completamente.

martes, 2 de enero de 2007

La biblioteca: Recuento de libros leídos en 2006

Además de presentar la relación de libros que he leído durante el año 2006, los he clasificado para dar mi impresión general de los mismos. Para ello utilizo la siguiente notación:

Muy recomendable, imprescindible = *****
Excelente, recomendable = ****
Me ha gustado = ***
Me quedé como estaba = **
No me ha gustado nada = *

1) El juego de Ender, de Orson Scott Card ****
2) Notas de viaje, de Ernesto Che Guevara ****
3) La hija del curandero, de Amy Tan **
4) Método de composición, de Edgar Allan Poe ***
5) Diario, de Ana Frank ****
6) Historias fantásticas de Bioy Casares. ***
7) El último trayecto de Horacio Dos, de Eduardo Mendoza ****
8) Los testamentos traicionados, de Milan Kundera ***
9) Algunos cuentos de Perrault **
10) El cartero de Neruda, de Antonio Skármeta *****
11) Bartek el triunfador, de Henryk Sienkiewicz ***
12) Habana Babilonia de Amir Valle **
13) La expedición del pirata, de Jack London ****
14) Viajes con una burra, de Robert Louis Stevenson ****
15) La historiadora, de Elizabeth Kostova *
16) El rojo en el azul, de Jero Salmerón ****
17) El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald *****
18) Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset **
19) La perla, de John Steinbeck ****
20) La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde *****
21) Escribir lo que imagino, de Max Aub ***
22) La Biblia de Barro, de Julia Navarro *
23) El mago de Oz, de L. Frank Baum ****
24) El telón, de Milan Kundera ****
25) El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad ****
26) Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil ****
27) Señores del Olimpo, de Javier Negrete *****
28) La cena, de Jean-Claude Brisville *****
29) Rojo y negro, de Stendhal **
30) Cara de malo, de Javier Lahoz ****
31) La despedida, de Milan Kundera *****
32) Un árbol de noche, de Truman Capote ****
33) Zig Zag, de José Carlos Somoza ****
34) El plazo de las horas muertas, de Javier Lahoz ****
35) Crónica de Jufré, de Jerónimo Salmerón Tristante ****
36) La larga espera de María Tudor, de Javier Lahoz ****
37) El viaje a la felicidad, de Eduardo Punset **
38) Crucero de verano, de Truman Capote ****
39) Cartas de la monja portuguesa, de Mariana Alcoforado ***
40) La puerta en el muro, de H. G. Wells ****
41) La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón ****
42) Crónicas de lo imaginario, de varios autores ***
43) Los ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig ***
44) Divorcio en Buda, de Sándor Márai **
45) Silencio de Blanca, de José Carlos Somoza **
46) Posdata: te amo, de Cecilia Ahern ***
47) La muerte en Venecia, de Thomas Mann ***
48) Brooklyn Follies, de Paul Auster ****
49) La leyenda del Navegante, de Rafael Marín ***
50) Los últimos días de Pompeya, de Bulwer Lytton **
51) Cuento de abril, de Ramón del Valle Inclán *
52) Tombuctú, de Paul Auster ****
53) Madame Bovary, de Gustave Flaubert **
54) La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares ***
55) Las brigadas del espacio, de Robert A. Heinlein ****
56) El pueblo de la bruma, de Henry Rider Haggard ***
57) Historias de Nueva York, de Enric González ****
58) Historias del Kronen, de José Angel Mañas **
59) Mentira, de Enrique de Hériz **
60) Ventanas de Manhattan, de Antonio Muñoz Molina ****
61) El invierno en Lisboa, de Antonio Muñoz Molina ***
62) Sexo en Nueva York, de Candace Bushnell *
63) Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote ***
64) Gaspar Ruiz, de Joseph Conrad **
65) El país de las últimas cosas, de Paul Auster **
66) Los cuentos ocultos, de Orson Scott Card ***
67) El castillo de Otranto, de Horace Walpole **
68) El arpa de hierba, de Truman Capote ***
69) Ven y enloquece, de Fredric Brown ***
70) Relatos fantásticos, de Fredric Brown ***
71) Un mundo feliz, de Aldous Huxley **
72) El león, la bruja y el armario, de C. S. Lewis ***
73) Cuentos tenebrosos, varios autores ***
74) Buscadores de tesoros, de Washington Irving ***
75) En la bahía, de Katherine Mansfield ***
76) Soldado de nieve, de Luis Mollá ***
77) Preludio, de Katherine Mansfield **
78) Relatos de ciencia ficción, de Fredric Brown ***
79) Las hijas del difunto coronel, de Katherine Mansfield ****
80) A vuelo de cóndor, de María del Águila Boge ***
81) La ciudad de los rascacielos, de Eduardo Criado Requena ****
82) Ciudad de cristal (novela gráfica), de Paul Auster ****
83) Universo de locos, de Fredric Brown **
84) Olvidado rey Gudú, de Ana María Matute **
85) Nueva York, de Paul Morand ****
86) Los superjuguetes duran todo el verano, de Brian Aldiss *
87) La música del viento, de Jordi Sierra i Fabra ***
88) El médico, de Noah Gordon ****
89) Las Lágrimas de Shiva, de César Mallorquí **
90) Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll *****
91) A través del espejo, de Lewis Carroll ****
92) Washington Square, de James Henry ***
93) Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain *****
94) El hombre de cristal, de Edward Page Mitchell ****
95) A sangre fría, de Truman Capote ****
96) Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain ****
97) Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami **
98) Capitanes intrépidos, de Rudyard Kipling ****
99) La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson ****
100) Esto es Nueva York, de E. B. White **
101) El libro de la selva, de Rudyard Kipling ****
102) Ilíada, de Homero ***
103) Peter Pan en los Jardines de Kensington, de J.M. Barrie ***
104) Peter Pan y Wendy, de James Matthew Barrie ****
105) La tercera pirámide, de Ángel Torres Quesada ***
106) La colina de Watership, de Richard Adams *****
107) El abismo de Maracot, de Arthur Conan Doyle **
108) El viento en los sauces, de Kenneth Grahame ***
109) El sobrino del mago, de C. S. Lewis ***

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Reflexiones de un ególatra: Navidad todo el año

Estos días, este año en particular, estoy oyendo (y leyendo) a menudo la expresión "todos los días son Navidad", incitando a la gente a que se felicite y se salude cordialmente durante todo el año. Soy de los que apoyan esta idea. De hecho, también yo lo pensé justo antes de que empezaran estas fiestas, planteándome por qué no éramos igual de "felices" el resto de los meses.

Pero no podemos negar que la Navidad tiene para muchos, al margen de esto, un significado especial ineludible (que luego hemos convertido en tradición familiar y costumbre popular o al revés) y que el ser humano, como animal limitado que es, ha de fijar una época para facilitar el reencuentro con los amigos, la reunión con los parientes. ¿Qué más da que sea en estas fechas o en otras? Sin embargo, el carácter de la Navidad hace propicia la ocasión. Y, en este sentido, todo me parece muy bonito y entrañable, incluso aunque, precisamente porque se suelen vivir momentos inigualables, también suelen acaecer o recordarse los instantes más desagradables, echando de menos a los que faltan. Hace unos días, el padre de una amiga se desplomó de un infarto nada más volver a su casa, tras celebrar la Nochebuena en familia. ¿Cómo recordarán estas personas, a partir de ahora, el 24 de diciembre?

Pero esto es ley de vida y no podemos evitarlo, pase lo que pase. Lo que realmente me molesta es que, de unos años acá, nos han adelantado las celebraciones. Cada vez más. De hecho, intenta buscar en los supermercados algo de mantecados y turrones. Hace una semana había estantes llenos. Hoy te costará encontrarlos sin preguntar. En cambio, allí estaban expuestos, llamando nuestra atención para atiborrarnos antes de Navidad, desde mediados de noviembre. Al igual que los juguetes, la iluminación navideña, que en algunos sitios instalan antes de diciembre... Considero que cada cosa tiene su lugar y su tiempo. Y, en pos del éxito comercial, nos manipulan especialmente en estas fechas que deberían ser simplemente para el reencuentro.

No hace muchos años, una furgoneta recorría las ferias de pueblo para vender a los lugareños las tabletas de turrón que, de otra forma, no podían conseguir (a principios del siglo XX ya se desarrollaba esta costumbre). Hoy en día esta práctica carece de sentido, porque estos productos están al alcance de cualquiera en todas partes. Tanto es así que cuando llega el momento de comer turrón, ya no nos apetece. Es sólo un ejemplo de cómo se han desvirtuado algunos símbolos que antes también eran signo de la unión familiar, de la comida entre seres queridos. Afortunadamente, sabemos que eso no importa, que lo principal es estar juntos, haya en la mesa pavo guisado, cordero asado o cerdo mechado. Al menos en estas fechas, recuperamos algo de nuestra humanidad.

Pero, si bebes, no conduzcas. Y feliz Año Nuevo.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Matemáticas: Su utilidad contra el cáncer

Con un modelo matemático basado en ecuaciones diferenciales, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México describió en 1999 el desarrollo y evolución de tumores cancerosos y su posterior proliferación conocida como metástasis. Este modelo teórico de gran precisión disminuye los experimentos en laboratorio, calcula el tiempo en que el tumor se expresa en el organismo y contribuye a conocer un proceso biomédico desde una óptica matemática, lo que acerca a ambas áreas del conocimiento, además de obtener y comparar resultados.

Interesada en explicar mediante las matemáticas diversos fenómenos no lineales de la naturaleza, la doctora Catherine García Reimbert, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas (IIMAS) de la UNAM, cuenta desde 1997 con este modelo, que describe mediante lenguaje matemático ecuaciones cómo crecen las células cancerígenas de un tumor.


"Ahora trabajamos en una segunda etapa del modelo, utilizando ecuacional diferenciales parciales para saber cómo está creciendo el tumor y cómo se va a formar la metástasis", comenta la especialista en matemáticas aplicadas, quien en este proyecto colabora con los doctores Carlos Arturo Vargas Guadarrama y Antonmaría Minzoni, todos del Departamento de Matemáticas y Mecánica del IIMAS y miembros del Proyecto Universitario de Fenómenos no lineales.

El cáncer sigue las reglas del caos
Científicos austriacos descubrieron en 2004 que el cáncer se comporta según las reglas del caos y que es posible anticipar su aparición y desarrollo mediante fractales construidos con algoritmos específicos: las simulaciones informáticas y los tumores evolucionan de forma parecida, uno en el mundo virtual, el otro en un organismo vivo. La comprobación de la relación entre la teoría del caos y los procesos cancerígenos tiene una gran importancia para profundizar en el conocimiento de la enfermedad, en la formulación de diagnósticos y en la elaboración de terapias.

Fractal de Jay Jacobson


Fuente: Tendencias científicas

El matemático que logró curar un cáncer
En 2005 investigadores españoles lograron la curación de un caso desahuciado de cáncer de hígado mediante el fortalecimiento de la respuesta inmunológica. La terapia, que apenas tiene efectos secundarios y abre horizontes muy esperanzadores para el tratamiento de todo tipo de tumores sólidos, es fruto de una investigación llevada a cabo por Antonio Brú, profesor del Departamento de Matemática Aplicada de la Universidad Complutense, Sonia Albertos, del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos, Fernando García-Hoz, del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Ramón y Cajal, e Isabel Brú, del Centro de Salud La Estación de Talavera de la Reina. Se ha publicado en Journal of Clinical Research con fecha de 30 de mayo de 2005.

La terapia consiste en lograr una inflamación peritumoral a base de neutrófilos, que son uno de los cinco tipos de leucocitos que posee el organismo y que desempeñan el papel principal en la lucha del cuerpo contra los procesos tumorales. Se ha aplicado a un caso desahuciado de hepatocarcinoma, un tipo de cáncer de hígado considerado sin solución a no ser que pueda ser operado. El paciente, además del hepatocarcinoma, sufría hepatitis C y cirrosis y se encontraba en fase terminal. Ha sido tratado mediante estimulación de la médula ósea y generación de grandes cantidades de neutrófilos; en unos meses, el hepatocarcinoma ha remitido y el paciente ya se ha reintegrado al trabajo. El tratamiento, además, apenas posee efectos secundarios.

Bru considera especialmente importante el hecho de que esta terapia abre unos horizontes muy esperanzadores contra todo tipo de tumores sólidos en un plazo de tiempo relativamente corto, ya que –según la teoría en la que se basa– existe un único mecanismo común a todos ellos.

Fuente: Sólo ciencia. Y en contra de esta noticia, en 100cia.com: Cómo no dar noticias de ciencia: el misterioso caso del doctor Bru.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Taller: La carrera previa del escritor (IV)

La obra está preparada y empieza la carrera

Aunque volvamos sobre este punto, hay que insistir en un aspecto importantísimo que puede significar el éxito o el fracaso. La obra tiene que haber sido revisada, incluso varias veces si hace falta. Como resultado de todo el proceso de escribir, debemos obtener:

- Una obra bien estructurada, donde se definan claramente las partes, los capítulos, los párrafos, la distribución de ideas y los vínculos entre las diferentes ramas del argumento.

- Una obra sin errores (ortográficos, semánticos y gramaticales). Debemos minimizarlos, consultando cuanto sea necesario el diccionario y los recursos a nuestro alcance (como los manuales de estilo o el Diccionario de la RAE y sus secciones de resolución de dudas).

- Una obra elegante, que tenga el número de páginas más ajustado (es mejor quedarse algo corto y suscitar en el lector la sensación de querer saber más que caer en el exceso, contar demasiado y aburrirle).

- Una obra presentable, que guarde una estética interior (por el contenido) y exterior (por la apariencia -limpia, ordenada y clara-, la encuadernación, la numeración de las páginas). Todo ello debe facilitar la lectura del manuscrito (llamaremos así al original de la obra acabada).

- Una obra, a ser posible, con un principio atractivo que haga sentir al lector las ganas de seguir leyendo.

- Una obra con un nudo, un desarrollo impecable que conecte este principio con el final sin dejar cabos sueltos y siempre aumentando las expectativas (esto es, “enganchando” al lector).

- Una obra con un desenlace lo más sorpresivo e inesperado posible, pero creíble, verosímil y elaborado, que resuene en la memoria del lector después de haberlo leído y le haga recordarla y recomendarla.

Sobre el manuscrito, hay que respetar ciertas normas:

- Debe estar escrito a máquina o a ordenador, sin faltas ortográficas ni tipográficas y, por supuesto, sin tachaduras.

- Deben utilizarse unos 60 signos por línea (por signos se entiende tanto caracteres como espacios) y 25 líneas por página.

- Hay que cambiar de página al comienzo de capítulo.

- Los folios deben estar escritos por una sola cara, con márgenes a cada lado y con un interlineado doble que permita realizar correcciones y anotaciones.

- Todas las páginas tienen que estar debidamente numeradas.

- Debe prescindirse del papel reciclado, de lujo o de colores.

- Hay que encuadernar el manuscrito, al menos con cartulina, plástico y gusanillo.

- Debe utilizarse la tipografía más sencilla posible para facilitar su legibilidad y no provocar desinterés y cansancio en el lector.




Nota: Material extraído del taller literario “Tengo una historia, ¿quién me la publica?” impartido el 27 de mayo de 2006 durante las I Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, Sevilla.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Mis favoritos: La colina de Watership de Richard Adams

Este año he tenido suerte con los libros que he leído (seguramente porque las recomendaciones que me han hecho han sido excelentes), ya que he añadido varios a mi lista de favoritos y, en particular, éste encabeza la lista. Le debo a Javier Negrete, que lo mencionó en su conferencia durante las I Jornadas de Literatura Fantástica, el haber disfrutado de una de las mejores novelas que he leído. Pero quiero contar que cayó en mis manos por casualidad. Fue en forma de una vieja edición del Círculo de Lectores (editada poco después de su primera publicación en Inglaterra) que la Biblioteca Pública de Dos Hermanas vendía por 1 euro, como hace con todos los libros que necesita sacar de su inventario. Nunca un tesoro tan preciado tuvo un precio tan barato.

Esta reseña podría clasificarse dentro de las lecturas juveniles por los mismos motivos que lo podríamos hacer con Las aventuras de Huck Finn o Alicia en el País de las Maravillas, por ejemplo. Son relatos legibles por niños y adolescentes que, sin embargo, sólo se comprenden enteramente cuando se ha alcanzado la madurez de un adulto. Es decir, como suele pasar con las lecturas juveniles, son aptas y necesarias para todos los públicos. Y deben releerse.

En los pacificos prados de Inglaterra vive una comunidad de conejos. Cuando su madriguera se ve amenazada, un pequeño grupo de valientes conejos escapa de la madriguera en busca de un nuevo hogar. Conducidos por Quinto el visionario, Pelucón el valeroso, y el honorable Avellano hacen frente a multitud de desafíos y peligros que superan gracias a su fuerza y astucia para sobrevivir, mientras persiguen su sueño. A lo largo de su dificultoso viaje hacen un amigo inverosimil, una gaviota llamada Kehaar y luchan con el General Mostazo, el cruel líder de otra madriguera.

Tal como se dice en la página de la editorial Seix Barral, La colina de Watership (Watership Down) es un gran clásico de la literatura contemporánea, traducido a veinte idiomas. Nacida originariamente de un improvisado relato que el autor hizo a sus sobrinos durante un largo viaje en coche, la obra, pese a estar protagonizada exclusivamente por animales, y de modo específico por conejos, se halla muy lejos de lo que suele entenderse por literatura para niños; por lo contrario, tiene el tono de una narración épica antigua, pero también encierra una crítica sombría y desesperanzada de las relaciones de poder, un alegato ecológico de extraordinaria eficacia y una reflexión serena y amarga, de resonancias estoicas, acerca de la dureza de la vida y la necesaria aceptación de la inevitabilidad de la muerte.

Suscribo lo dicho por Selima Hastings, del Sunday Telegraph:

"Esta historia bellísimamente escrita e intensamente conmovedora es la obra de una imaginación extraordinaria."

Pero también los comentarios aparecidos en Newsweek en su día:

"No puedo imaginar que ningún lector sensible salga de la lectura de esta novela sin haberse sentido afectado y cambiado por ella."

Cuando ayer terminé el epílogo de la obra, casi me afloraron lágrimas en los ojos, tanto me había encariñado con los personajes. De hecho, desde las primeras páginas, pensaba que si le pasaba algo grave a alguno de aquellos conejitos lo iba a pasar realmente mal. Confieso que ha sido uno de los pocos libros que me han dejado turbado al terminar, sabiendo que no tenía sentido desear que hubiera más, como ocurre con otros libros que te gustan mucho y no quieres que terminen. Este libro no necesita continuación y es, por sí mismo, una historia valiosa.

La historia es a veces algo cruel, pero como la vida misma (no nos olvidemos de que los personajes son conejos ni de lo mal que lo pueden pasar los conejos, entre sus depredadores y los cazadores), aunque no llegas a pasarlo nunca mal, porque siempre hay un halo de esperanza casi tangible. Y la narración afronta estos acontecimientos con elegancia y ternura. Si tuviera que criticar algo sería el epílogo. En mi caso, como lector, aunque es precioso, hubiera preferido no leerlo.

La historia de los conejos que fundan su propia conejera es fascinante, desde principio a fin, y aporta valores importantísimos tanto al niño que está aprendiendo como al adulto envuelto en la vorágine de esas empresas que tratan a sus empleados como meros números en la plantilla. Es por eso que me parecen muy acertadas las palabras de Nicholas Tucker en el New Statesman:

"Una historia impresionante, extraordinariamente interesante, agavillada por una poderosa imaginación que no tarda en obligarnos a darle crédito."

En resumen, una auténtica joya que todo el mundo debería leer y descubrir. Me apena no haber conocido antes este libro, pues es de los pocos que releería nada más haberlo acabado. Pero es de esos libros que esperas encontrar alguna vez para guardar con sumo cariño en tu biblioteca. De hecho, recomiendo encarecidamente que compréis este libro, porque luego querréis conservarlo.

Como he dicho antes, la novela no necesitaba continuación. Pero supongo que los escritores finalmente caemos en la tentación de hacer segundas partes, pues nos enamoramos de nuestros personajes. Y eso hizo Richard Adams publicando más de veinte años después Cuentos de la colina de Watership. Se trata de un conjunto de anécdotas e historias complementarias de la aventura original que permiten seguir viviendo hazañas con Avellano, El-Arairal y sus amigos.

Naturalmente, también hay película, aunque nunca la he visto. Por las imágenes expuestas en la web, parece bastante fiel a la novela (recomiendo no verlas si antes no habéis leído el libro).


Datos de los libros:


Título: La colina de Watership
Autor: Richard Adams
ISBN: 84-322-0752-7 ; 978-84-322-0752-5
Publicación: 05/1998 por Editorial Seix Barral, S.A. (colección Biblioteca Breve)
Nº páginas: 448

Título: Cuentos de la colina de Watership
Autor: Richard Adams
ISBN: 84-322-0753-5 ; 978-84-322-0753-2
Publicación: 05/1998 por Editorial Seix Barral, S.A. (colección Biblioteca Breve)
Nº páginas: 224

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Viajes: Baviera

Con este único nombre, Baviera, podría describirse el viaje que hemos realizado a Alemania, visitando Munich, Salzburgo y los castillos bávaros más famosos, recorriendo parte de dicha región. Como ya nos había advertido una amiga residente en Munich, este invierno la ciudad está padeciendo un tiempo anormal. Tanto es así que hemos pasado más frío al llegar a Málaga y Sevilla que en las tierras bávaras. Ni siquiera en las montañas alpinas junto a Fussen hacía tanto frío.

Por otro lado, parece que por fin se rompió el maleficio y, por primera vez este año, después de las experiencias en Cuba, Berlín y Nueva York, ¡no nos han perdido el equipaje! No obstante, sigo recomendando que llevéis encima el neceser y una muda. Con las bolsitas de congelados uno se basta para guardar los recipientes con líquidos y fluidos que se necesitan para acicalarse (al fin y al cabo no es tanta molestia, salvo que no se podrá importar ron de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, supongo). Olvidemos estos detalles y vayamos al grano.

Munich, miércoles 6 de diciembre
Hacia la una y media de la tarde llegábamos al inmenso aeropuerto de Munich. Es tan grande (o da la sensación de serlo) que tiene su propio mercado navideño y su pista de hielo. Sorprendentemente, la llegada fue muy puntual (Condor ha cumplido perfectamente con su trabajo). Luego decidimos tomar un autobús para ver el paisaje en el camino. Además, como el metro, esta línea de transporte nos dejaba en la estación principal, al lado de nuestro hotel.

A propósito, todo un acierto el elegir un hotel junto a la estación, pues no sólo tienes al lado el principal núcleo de comunicaciones (trenes, metro, autobuses, taxi), sino que además el centro queda a tan sólo quince minutos andando. Os recomiendo este emplazamiento cuando vayáis allí.

El desplazamiento en autobús no fue tan distraído como pensábamos (había vallas para insonorizar los carriles que tapaban las vistas), pero nos permitió ver el estadio Allianz Arena (parece una enorme rueda blanca de Michelín) y conocer los accesos a esta ciudad donde viven un millón y medio de habitantes. Realmente, no da la impresión de ser tan grande, pues las comunicaciones parecen bastante buenas.

Esa tarde, tras reconocer el terreno y dejar nuestras cosas en el Hotel Regent (un establecimiento bastante confortable con un desayuno buffet muy apetecible), nos fuimos de paseo, a través de la Karlsplatz (donde encontramos la primera pista de hielo) y la Neuehauserstrasse, la calle peatonal más importante. Cuando llegamos a la Marienplatz, ya estaba atardeciendo. Tienen la misma hora que en España, pero la naturaleza sigue su curso y anochece dos horas antes. Gracias a esta escasez de luz, obtuve algunas fotos muy bonitas, como ésta de la calle Neuehauser.

O esta otra del Ayuntamiento Nuevo en la Marienplatz:

Tras recorrer las calles más céntricas, asombrados por la iluminación y la abundancia de gente en el mercado navideño, nuestros pies (o nuestras mentes) nos condujeron hasta el célebre y turístico Biergarten con el nombre de Hofbrauhaus. Allí cenamos en un ambiente muy festivo, al son de la música bávara, que apenas nos permitía hablar.

Munich, jueves 7 de diciembre
Nuestra intención era visitar los castillos bávaros al día siguiente. Sin embargo, al llegar a la hotel, pasada la medianoche, nos dimos cuenta de que íbamos a ser incapaces de levantarnos tan temprano como habíamos planeado. Así que decidimos cambiar los planes y dedicar el jueves a Munich. Después de todo, fue lo mejor que hicimos y me explico a continuación.

Cuando el viajero llega a una ciudad nueva, lo primero que debe hacer previamente es programar las actividades que desea llevar a cabo y luego visitar la oficina de turismo para hacerse, al menos, con un plano y con una tabla de horarios de los monumentos. Si hay proyectada alguna excursión, lo mejor es comparar los precios que ofrecen las empresas que se dedican a organizarlas con los precios que se obtendrían de ir sin ellas. En este caso, sabíamos que era posible desplazarse a los destinos que habíamos pensado en tren (alquilar un coche sin haberlo reservado con antelación era demasiado caro). Y, gracias a la ayuda del personal de la DB (compañía de ferrocarriles alemana), averiguamos pronto que existía la Bavaria Card. Por 25 euros permite utilizar a una familia de hasta cinco miembros durante un día todos los trenes de la región hasta las tres de la mañana del día siguiente. La única limitación era que los días laborables sólo podía utilizarse a partir de las nueve. Así que, después de todo, no tuvimos que madrugar.

De nuevo, salimos del hotel tras desayunar tranquilamente y repuestas nuestras fuerzas con el conciliador sueño y recorrimos las calles que nos separaban de Marienplatz. Nos sorprendía el clima tan templado. Habríamos esperado un poco de nieve (sólo la veríamos dos días después en uno de los pueblos que cruzamos en tren hacia Salzburgo).

Dejamos atrás de nuevo la calle Neuhauser, una de las más comerciales del centro, visitamos la catedral de Nuestra Señora con su singular arquitectura y terminamos probando un vino caliente en el Nuevo Ayuntamiento, haciendo tiempo hasta que, a las doce, empezó a sonar la música del carillón ubicado en la torre del edificio y las figuras se movieron al son de la misma.

La Columna de María que da nombre a la plaza y la torre del Ayuntamiento con el carillón en movimiento

Íbamos siguiendo el itinerario marcado por la guía de la ciudad que habíamos comprado el día anterior. Estas rutas resultaron muy completas y bien comentadas. Te permitían echar un rápido vistazo a la ciudad sin dar rodeos ni perder tiempo, de manera que en día o día y medio veías lo más importante de Munich.

El Nuevo Ayuntamiento (Neues Rathaus)

Dicho itinerario nos permitió reconocer de día el Mercado de las Vituallas, la Iglesia del Espíritu Santo, las puertas de Isar y Sendlinger, la iglesia de Asam de interior rococó, la Promenade Platz, etc.

Sendlinger Tor con mercado navideño incluido

Volvimos a pasar ante la Hofbrauhaus, tan visitada por los turistas, y conocimos varios rincones encantadores mientras paseábamos encandilados con el gentío y los puestos comerciales hacia el Teatro Nacional y el Pórtico de los Mariscales, donde Hitler pronunció más de un discurso en su día.

Hofbrauhaus

Justo frente a este monumento, defendido por dos recios leones y flanqueado por la Iglesia de Teatinos, se encontraba la cafetería donde terminamos la noche anterior conversando con Fiorella, en la Odeonplatz. Esta vez, nuestros pasos nos llevaron más allá, buscando el atardecer en el Jardín del Inglés, el Hyde Park muniqués.

En el Pórtico de los Mariscales

Cruzamos el Jardín Real, pasamos junto a la Cancillería de Baviera y terminamos entrando en el Englischer Garten. A esas horas muchas madres paseaban a sus hijos en los carritos, otras personas corrían o iban en bicicleta, algunos habían salido con sus mascotas. El parque estaba lleno, no sólo de turistas, seguramente porque apenas hacía frío.

Monopteros en Englischer Garten

La panorámica de la ciudad, con el perfil de sus torres principales, desde el Monopteros era espectacular a esa hora del día, con el ocaso. Las bandadas de cuervos se posaban en la hierba y luego emprendían vuelo llenando de motas negras el cielo oscuro. Descendimos de la colina para terminar nuestro paseo junto al mercado navideño de la Pagoda China y luego salimos del parque hacia el barrio tradicionalmente intelectual y político, para volver hacia Odeonplatz dejando atrás la enorme escultura del Hombre Corriendo y el Arco de la Victoria.

Hohenschwangau, viernes 8 de diciembre
Mientras en España se celebraba el santo de las Inmaculadas, en Munich tomábamos un tren hacia Fussen. Apenas madrugamos, porque el primer tren partía cerca de las diez (no podíamos cogerlo antes de las nueve para poder utilizar la Bavaria Card) y teníamos la estación a cincuenta metros de la puerta del hotel.

Nos montamos en un regional bastante normal, pero resultó muy cómodo. A mitad de camino (el trayecto era de unas dos horas), hicimos transbordo. Sólo tuvimos que cruzar el andén y en tres minutos estábamos en marcha de nuevo. Entre las vistas del paisaje, encantador con sus praderas verdes y sus casitas de cuento, como las que pintábamos cuando éramos pequeños, las conversaciones con mi mujer y la lectura de La colina de Watership, el tiempo se me pasó volando. Los coches iban llenos de turistas. No éramos los únicos que habían tenido la idea de hacer esta excursión. Pero, menos mal, era viernes, no sábado. El sábado hubiera sido peor, con tantísima gente.

Antes de llegar a Fussen, el tren se detuvo en medio de la vía, en un apeadero aparentemente improvisado, y nos estaban esperando dos autobuses, uno para Fussen y otro para Hohenschwangau. Naturalmente, decidimos ir directamente a los castillos. El regreso al apeadero por la tarde fue igual, pues los autobuses estaban preparados para recibir a los visitantes y llevarlos al tren.

Subimos la corta cuesta desde el lugar donde paró el autobús y la taquilla de los castillos, en plena aldea, y compramos la entrada combinada. Las visitas serían con audioguía en español a determinadas horas. Es importante tener esto en cuenta para disfrutar de las visitas, pues pueden durar una hora cada una, en invierno cierran a las 16:00 horas, hay media hora de camino entre castillo y castillo y, conforme llegas, te asignan una hora de entrada. La verdad es que estaba muy bien organizado.

Primero fuimos hacia el lago (el panorama era espléndido), visitamos la tienda del castillo de Hohenschwangau (cayeron varias cosas, como un arbolito de Navidad bastante decorativo) y luego entramos en éste, que perteneció a Luis II de Baviera, llamado el "Rey Loco" y aún muy querido por las gentes de la región. Resultó muy intersante, pues esperábamos una especie de palacio a la europea, pero realmente era un castillo decorado con elegancia y sobriedad, con la excepción de algunas salas formidables, como el dormitorio de la dama, adornado a la turca y con un techo pintado como un cielo estrellado en el que incluso se podía iluminar la luna.

Neuschwanstein desde Hohenschwangau

Tras picar algo en el pueblo, pues no teníamos tiempo de sentarnos a comer tranquilamente, subimos la empinada cuesta que conducía a Neuschwanstein, "el sueño del Rey Loco", utilizado por Disney como castillo para la Bella Durmiente. Desde abajo, sobre la colina, parecía más pequeño, casi decepcionante. Pero una vez te acercabas y lo veías con toda su magnitud, era sorprendente.

Los interiores son fascinantes y a menudo te crees dentro de un cuento de hadas. Hay por ejemplo una escalera que se enrosca sobre sí misma y que termina en una columna que sostiene la cúpula en forma de palmera, imitando tanto el tronco como las hojas. A su lado, un temible dragón.

Sin embargo, como orgulloso español, quiero decir que nuestro alcázar de Segovia tiene poco que envidiar a este castillo. Quizás los parajes que rodean a Neuschwanstein le dotan de una perspectiva casi inconcebile, en un montículo, entre montañas y sobre valles. Pero el barco que avanza en Segovia es igualmente asombroso.

En la zona imperaba aquel día un fuerte viento que, a ráfagas, casi te impedía caminar y sostenerte en pie. Pero, por lo demás, el día fue muy bueno. Tras visitar Neuschwanstein nos acercamos a Mariensbruck, un puente metálico muy cercano desde el que se obtienen fotos increíbles. Y bajo tus pies oías el sonido de una cascada fresca. Con más tiempo y más luz, un poco de senderismo por esta zona habría estado muy bien.

Neuschwanstein desde Mariensbruck

Por el camino a Mariensbruck hay un mirador espectacular sobre el lago y Hohenschwangau, con los picos nevados de las montañas al fondo y las luces recién encendidas, pues ya oscurecía.

Hohenschwangau y alrededores desde el mirador

Salzburgo, sábado 9 de diciembre
Como era sábado, podíamos tomar cualquier tren, a cualquier hora. Pero tampoco era necesario madrugar demasiado. Hacia las nueve, tomábamos un tren para Salzburgo. Este tren, de dos plantas, era aún más confortable que los utilizados el día anterior. El paisaje, igualmente interesante, aunque esta vez llovía sin parar y nevaría en algunos puntos. La colina de Watership, cada vez más entretenida. Cómo me he encariñado con esos conejitos que la protagonizan.

La estación de Salzburgo queda en la parte nueva de la ciudad. Conviene pedir un plano en el punto de información y turismo antes de emprender camino. Nosotros compramos un librito que nos sirvió de guía para visitar los lugares más interesantes. Como se trata de una localidad pequeña (con unos 150.000 habitantes), era muy fácil orientarse y se llegaba en seguida a cualquier sitio.

Tras atravesar el primer mercado navideño (qué rico estaba ese pan dulce de bretzel con chocolate y mermelada, casi tanto como las fresas envueltas en chocolate que vendían en Munich) y los jardines de Mirabell, en los alrededores de Makart Platz, antes de cruzar hacia el casco antiguo por el Puente de la Ciudad, vimos la casa del físico Doppler, la mansión donde vivió Mozart (recientemente restaurada) y la iglesia de la Trinidad.

Antes de cruzar el puente, tuvimos la primera panorámica más impactante de Salzburgo, con el castillo dominando la ciudad. La visión se repetiría más tarde desde varios puntos, por ejemplo, desde la Plaza de la Catedral, tal como se muestra en la siguiente foto.

Conocimos el interior de la Catedral y su cripta, nada deslumbrantes ciertamente (la fachada sí es interesante), y comenzamos el ascenso hacia el castillo, dejando a nuestras espaldas las casetas del mercado navideño, que se extendía por todas las plazas, muy concurridas aquel día por turistas. Nuestra impresión es que el casco antiguo de Salzburgo era demasiado pequeño para acoger a tantísima gente. No querríamos estar allí en verano. Pero la ciudad es encantadora.

Mientras subíamos por la calle Festungsgasse, disfrutábamos de los tejados de Salzburgo con bellas panorámicas sobre sus principales monumentos.

La catedral en primer término

La lluvia no ayudaba a aligerar el esfuerzo a que sometimos nuestros cuerpos. La pendiente era realmente muy pronunciada y nos costó cruzar los tres arcos de entrada hasta la taquilla. Hay que pagar por acceder a las terrazas, tras las murallas, y luego también si se desean conocer las estancias interiores.

La catedral en primer término y el río Salzach detrás, dividiendo la ciudad en nueva y antigua

Una vez arriba, las vistas eran aún más espectaculares. Comimos en un mesón que abría sus puertas al patio de armas. La comida era regular pero fue el único sitio donde, sabíamos, podríamos sentarnos un rato a descansar, pues turistas sobraban por todas partes y llenaban los restaurantes.

Fotomontaje con el patio del castillo

Naturalmente, la bajada hacia el casco fue mucho más rápida y nuestro viejo paraguas no nos abandonaba, a pesar de que sufría todo tipo de fracturas (fui yo quien se equivocó al cogerlo del paragüero de casa; para que no volviera a ocurrir, lo tiré a la basura a nuestro regreso). Cruzamos el centro por otras calles y otros pasajes. De ser más grande, parecería que nos encontrábamos en un laberinto. Pero, con ayuda del plano, llegamos pronto a la calle principal, donde se abrían todo tipo de comercios y se ubicaba la casa natal de Mozart. El museo bien merece la visita, aunque el precio me pareció un poco elevado. Pero no podíamos faltar a la cita en el año en que se celebraba el 250 aniversario de su natalicio.

Algo que sí eché de menos en Salzburgo, quizás por la lluvia, fue la música. Era tan silenciosa como Munich, no había música en la ciudad de la música. Sin embargo, nos llevamos un grato recuerdo de vuelta a Munich. Esa noche nos levantábamos temprano para ir al aeropuerto y volver a casa. Lamentablemente, todo lo bueno acaba. Habrá que pensar en el siguiente viaje.

Más información:

Turismo en Munich
Rutas por Baviera

martes, 12 de diciembre de 2006

Documentación: La navegación en Egipto

Gracias a las representaciones artísticas, algunos textos, maquetas e incluso el hallazgo de grandes naves funerarias en complejos piramidales, sabemos de la importancia que tuvo la navegación en el Antiguo Egipto y podemos hacernos una idea aproximada del tipo de bajeles que surcaron las aguas del Nilo o que alcanzaron las costas asiáticas y algunos puntos litorales del África oriental.

La situación geográfica del país, con el Nilo recorriendo de norte a sur la totalidad del territorio y la posesión de grandes franjas costeras en el mar Mediterráneo y en el mar Rojo, propició que ya en tiempos primitivos los egipcios destacaran en la construcción de barcos que les permitieran una comunicación más rápida dentro de sus propias fronteras mediante el río y un acceso a ricas zonas comerciales a través del mar. A finales del cuarto milenio a. C. hubo enfrentamientos sobre las aguas tal como queda reflejado en las pinturas de la tumba 100 de Hierakonpolis, donde se observan naves blancas con quilla curvada enfrentándose a una negra con proa vertical.

El rey Jasejemui (predecesor de Sanajt y Djoser) es el primero que está documentado en Biblos, ciudad cananea que mantuvo excelentes relaciones comerciales con Egipto durante siglos. Aunque estos datos no tienen una relación concreta con la guerra, demuestran que ya en tiempos de este monarca estaba perfectamente establecida una estructura naval que incluía largos viajes de cabotaje por el mar Mediterráneo para importar cedros, cipreses y coníferas del Líbano.

Tal como se explica en el primer capítulo de Ladrones de Atlántida, la navegación más allá de la costa africana, aunque ciertamente arriesgada, era factible, por lo que los egipcios habrían podido mantener relaciones comerciales con territorios situados en el inmenso océano viajando en sus primitivas naves. Con la expedición “Ra I” de 1969, que zarpó de Marruecos, el explorador y arqueólogo Thor Heyerdahl probó que las embarcaciones de papiro de los antiguos egipcios habrían podido cruzar el Atlántico. Un año después, con la expedición “Ra II”, llegó a Barbados después de un viaje de dos meses y tras recorrer 6.100 kilómetros. Heyerdahl quería demostrar que los egipcios tenían capacidad para llegar a América y podrían haber fundado las civilizaciones azteca e inca.

Eran muchos los productos con que se comerciaba en el puerto de Thool (página 35 de la novela), pues a Egipto llegaba marfil del interior de África, incienso y mirra de Arabia, perlas y conchas del Golfo Pérsico, cornalinas y turquesas del valle del Indo y lapislázuli de las remotas minas afganas del Badajshan.

El valor de algunos de estos materiales se veía reforzado entre la gente de Kemet (la Tierra Negra, como llamaban los antiguos egipcios a su tierra) por las características místicas que se les otorgaban. Así, el oro se asociaba con la carne de los dioses por su incorruptibilidad, la resplandeciente plata con la osamenta divina, el lapislázuli, del color azul del cielo, con el cabello divino, y la cornalina con la roja sangre, la energía vital.

Más información en http://blogia.com/terraeantiqvae/index.php.

lunes, 11 de diciembre de 2006

La biblioteca: Etreum, la biblioteca del destino, de José M. S. Gamboa

Aprovechando que este miércoles 13 de diciembre Jaume Carreras, junto al autor, presentará la novela Etreum en la librería El Full de Badalona, quería dedicarle unas líneas, ya que he tenido el placer de conocer a José Manuel Sánchez Gamboa a través del foro de literatura donde participo (¡¡Ábrete, libro!!) y, como siempre he dicho, en este difícil mundo de los libros, los nuevos autores debemos prestarnos el apoyo que podamos y que, realmente, tan poco cuesta dar. José Manuel nos viene anunciando con mucho entusiasmo la publicación de su novela desde hace algún tiempo. El entusiasmo es normal, naturalmente. ¿Quién no estaría emocionado? Y sus primeros lectores, algunos miembros del foro antes mencionado, han dedicado comentarios muy positivos al libro.

José Manuel Sánchez Gamboa nació en Badalona en 1974 y es diplomado en Magisterio de Educación Primaria por la Universitat Autónoma de Barcelona. Como escritor siempre ha sentido debilidad por el género fantástico y de terror, influenciado, fundamentalmente, por sus lecturas de Poe y Lovecraft, de Neil Gaiman y Tolkien o de Stephen King.

Acteón Editorial, que ha publicado su primera novela, dice sobre él que "no tiene complejos a la hora de escribir sobre lo que le gusta. Con una madurez impropia en un novel, es capaz de aunar con gran maestría multitud de géneros para crear una obra redonda y brillante. Una primera novela de prosa sensual, descriptiva y descarada, que sumerge al lector en la trama desde el primer momento. Dotado de una gran imaginación, desarrolla unos personajes misteriosos y cautivadores y los sitúa en un mundo nuevo lleno de magia y secretos. De atmósferas góticas y lúgubres, en las que la belleza adquiere un cariz oscuro y seductor. Un sueño sin fronteras morales destinado a convertirse en una obra de culto.

Es una novela diferente y brillante. Una historia en la que lo irreal se vuelve cotidiano, en la que todos y cada uno de los personajes que intervienen esconden oscuros secretos y son víctimas de un plan concebido para cambiar el destino del mundo. Ambientada en una atmósfera lúgubre y seductora, ETREUM. LA BIBLIOTECA DEL DESTINO nos ofrece una historia original e imaginativa, una apuesta nueva hacia la literatura fantástica adulta que, sin lugar a dudas, no dejará indiferente a ningún lector."

Habrá que leerla.

Más información en Diario de un escritor, cuaderno de bitácora del autor de Etreum.

Datos del libro:


Título: Etreum, la biblioteca del destino
Autor: José Manuel Sánchez Gamboa
ISBN: 84-935038-3-5 ; 978-84-935038-3-3
Publicación: 11/2006 por Acteón Editorial
Nº páginas: 376