jueves, 14 de junio de 2007

Holofonía

El cofre del autor

Sin palabras. Así me he quedado al escuchar, con los auriculares, esta simulación de sonido en 3D. Es increíble, te sumerges completamente en el lugar, imaginándolo a través de los sonidos. Pasad por la peluquería virtual. Os lo recomiendo.

La holofonía, de resultados espectaculares, es una técnica de grabación que supera el común sistema estéreo y viene a ser para el sonido lo que la holografía para la imagen. Cito la traducción de las explicaciones en inglés sobre esta técnica: "Para conseguir que el cerebro sea capaz de adivinar la posición de la fuente de sonido, se graban las secuencias de cada oído independientemente empleando una cabeza de dummy con dos micrófonos a la altura de cada oreja. Luego ambas grabaciones se recombinan usando un algoritmo llamado Cetera (desarrollado por Starkey Labs en 1999), y el resultado se emite por un único canal. Se supone que esta técnica imita a la forma que nuestro cerebro sigue para procesar el sonido, es decir a la escucha binaural (en cambio, el sonido estéreo se emite por dos canales).

Holofonía

El efecto de ubicación y posicionamiento parece mejor que el del audio multicanal 5.1. Es de suponer que se deba a que realmente, en el sonido multicanal, no se graba en directo desde cinco posiciones sino que se manipulan los sonidos según le parece al técnico creativo.

Si queréis más, basta escribir "holophonic" en vuestro buscador habitual.

Fuente: Maikelnai's Blog

domingo, 10 de junio de 2007

Programa definitivo de las II Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas (Sevilla)


CAMINANTES DE OTROS MUNDOS


Ya tenemos el programa completo de las II Jornadas, cuyo objetivo principal, como ya contamos, es propiciar un encuentro entre todos los amantes del género, de manera que puedan conocerse, expresar sus gustos e inquietudes, así como intercambiar experiencias.

Fecha: 28 y 29 de septiembre de 2007

Lugar: Biblioteca Pública Municipal "Pedro Laín Entralgo" en Plaza de Huerta Palacios s/n, y Teatro Municipal "Juan Rodríguez Romero" en Calle Nuestra Señora de Valme, Dos Hermanas, Sevilla (España)


Programa:

Viernes, 28 de septiembre de 2007.

11:00-14:00; 17:00-19:00: Recepción de participantes y reparto de credenciales en la Biblioteca Pública Municipal.

19:30: Jornada a puertas abiertas. Inauguración de las Jornadas bajo el lema Caminantes de otros mundos. Conferencia “La literatura fantástica en el siglo XXI” a cargo del escritor José Carlos Somoza.

21:30: Encuentro entre los participantes (sólo para las personas inscritas en las Jornadas) y copa de bienvenida.


Sábado, 29 de septiembre de 2007.

10:00: Conferencia “No es la ramita de perejil: es Literatura” a cargo del escritor Rafael Marín.

11:30: Café.

12:00: Conferencia "Universos imaginarios de creación española" a cargo del escritor David Mateo (Tobías Grumm). El autor presentará su última novela, Encrucijada, La Tierra del Dragón volumen 3.

13:30: Presentación de Fantástica Televisión (AJEC) de Alfonso Merelo, vocal de prensa de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT).

16:30: Sala 1. Mesa redonda "Literatura fantástica. ¿Qué se vende? ¿Qué se lee? Un binomio a debate.", a cargo de Alfonso Merelo y los escritores Joaquín Revuelta y José María Carrasco.

Sala 2. I Taller de Fantasía para la animación a la lectura y escritura.

18:00: Sala 1. Conferencia "Puentes al pasado: El arte de escribir fantasía histórica" a cargo de los escritores Juan Miguel Aguilera y Javier Negrete.

Sala 2. I Taller de Fantasía para la animación a la lectura y escritura.

19:00: Sala 1. Conferencia "Puentes a lo que pudo ser: Ucronías a dos voces" a cargo de los escritores Juan Miguel Aguilera y Javier Negrete.

Sala 2. I Taller de Fantasía para la animación a la lectura y escritura.


Si quieres saber más sobre el evento o sobre cómo inscribirte lo encontrarás en El autor y la Biblioteca Pública de Dos Hermanas.

jueves, 7 de junio de 2007

Archivo: Canción del caracol

Seguimos repasando el legado en verso de Petra Bocos, poesía popular que se conserva en su memoria. Esta vez toca recuperar un poema de tradición oral de la Comarca del Campo de Belchite, en la versión de Pedro Marteles Bonafonte:

Señores con humildad
Si me prestan atención
Voy a explicarles un poco
La vida del caracol
Se cría en la tierra
como las patatas
No tiene narices
Ni orejas ni patas
Le gusta la calabaza
Y también el tomatico
Si es fruta de mala raza
Suele darle algún colico
En tiempos de primavera
Brillan los rayos del sol
Sale a pajentar en breve
Nuestro humilde caracol
Y como lo saben
jóvenes y viejos
Salen a buscarlos
Y los hacen presos
Los echan en una cesta
En un cajón o puchero
Ahí es donde echan la siesta
hasta su día postrero
Si el caracol al mirarlo
No te quita la salud
Puedes salir a buscarlo
Y medirlo con almud
Si con caracol meriendas
Ha de ser en reunión
Por cada función que tengas
Un litro de peleón
De los toros es pariente
Y no nos cabe dudar
Que de cuernos en la frente
Lleva plantados un par
Con la diferencia
que no tiene roce
Porque el caracol
se estira y se encoge
Lleva toda la casa encima
Y en cuanto se pone el sol
Se arrincona en su cocina
Y duerme como un señor.

martes, 5 de junio de 2007

La biblioteca: Pequeños grandes cuentos

Editorial Ábaco acaba de lanzar la antología Pequeños grandes cuentos, que recoge los mejores relatos presentados al II Certamen de Relatos Ábaco. Dentro de esta selección, que recorre todos los géneros para que el lector pueda saborear todo tipo de literatura, se encuentra mi propia aportación, bajo el título de El constructor de cometas.




Así comienza El constructor de cometas:

"-En mis sueños, a veces siento que estoy volando –prorrumpió Nga, con el semblante serio, muy recto sobre el respaldo de su silla-. Pero no como si fuera un pájaro, con los brazos extendidos como alas.

-¿Cómo entonces? –preguntó el anciano. Y, al fruncir el ceño, la frente y el cerco de los ojos se le arrugaron en una infinidad de fisuras negras, por lo que sus ojos blancos y cansados resaltaron aún más.

-Vuelo como una cometa, como tú me has dicho que vuelan las cometas."

Otro de los relatos seleccionados es Nickelodeon, de mi amigo David Mateo, alias Tobías Grumm.

Datos del libro:


Título:Pequeños grandes cuentos
Autores: Varios autores
ISBN (13): 978-84-935580-0-0
Publicación: 05/2007 por Editorial Ábaco
Nº páginas: 288

jueves, 31 de mayo de 2007

El escritorio: Te conozco

La editorial colombiana Ediciones DMC, que se define como editor de libros, textos y proyectos, ha abierto una sección en su web dedicada a autores de habla hispana y he tenido el placer y el privilegio de ser el primero al que han dedicado una página para publicar algunos de mis relatos. Para empezar, podéis leer Te conozco.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Reflexiones de un ególatra: La dictadura del capitalismo democrático

Antes, María se despertaba escuchando unos minutos de su programa favorito. Aunque sigue sintonizando la misma frecuencia, hace unos meses la emisora cambió de dueño, incluso de marca y programación. Desde entonces, cuando suena el despertador, lo único que oye es una sucesión de canciones; el locutor ni siquiera se molesta en indicar el título o el autor, por lo que la música se convierte en mero ruido de fondo. Tal vez por eso ya no se levanta con el mismo buen humor.

Luego, María se ducha, se viste y, en circunstancias normales, toma algo para desayunar. Pero hoy no, no le da tiempo. Anoche, a última hora, se enteró casi por casualidad de que la compañía de transporte público comenzaba una huelga y sólo mantendría los servicios mínimos. Eso supondría esperar media hora más, tal vez tres cuartos de hora más, en la parada del autobús, formando parte de una larga cola y apretándose contra los demás usuarios dentro del vehículo. Poco cómodo, incluso desagradable, porque, a pesar de que es temprano, la temperatura es alta. Empieza a sentirse el calor del inminente verano.

Se equivoca en sus previsiones. El primer autobús viene cargado hasta los topes y no se detiene. Se ve obligada a esperar al siguiente. Se percata, demasiado tarde, de que hubiera llegado antes andando. En ese instante le resulta evidente que llegará tarde al trabajo. Como consecuencia, tendrá que justificar el retraso al fichar a la entrada y deberá recuperar el tiempo perdido saliendo más tarde de su hora habitual. Probablemente, eso le impedirá llegar a la oficina municipal antes de que cierren para gestionar unos trámites que le urgen. Empieza a sentirse enojada.

Cuando alguien manifiesta sus protestas paralizando la actividad normal de su trabajo, otros sufren las consecuencias. A veces, la suspensión de la actividad viene acompañada de actos desmedidos e irracionales, agresiones a la propiedad pública o privada. Por ejemplo, hace dos semanas, el cuerpo de bomberos organizó una manifestación en la Plaza Mayor, reclamando la descongelación de sus sueldos. Algunos de ellos asaltaron una sección del Ayuntamiento y arrojaron a la calle pesados archivadores, que se destrozaron contra el suelo esparciendo toda la documentación que contenían. Se trataba de los muebles donde se almacenaban expedientes pendientes de revisión para la concesión de subvenciones sociales. Al mismo tiempo que atentaban contra el derecho a la privacidad y la confidencialidad de datos de los afectados, destruían la posibilidad de recibir una ayuda para numerosos ciudadanos. En el caso de María, que convive con su anciana madre, a la que cada vez le resulta más difícil cuidar, tiene que volver a presentar toda la documentación, justo cuando estaba a punto de recibir la ayuda económica que le permitiría contratar a alguien por horas para atender a su madre. Pero esta nueva huelga le impedirá hacerlo hoy, como tenía pensado, y alargará el plazo de su solicitud.

Esa mañana, María no solo llega tarde al trabajo, sino que además llegan a sus oídos unos terribles rumores. Se avecina una nueva venta de la compañía. Posiblemente, eso traiga aparejado otro expediente de regulación de empleo, el tercero. Los empleados, a expensas ya no de la cúpula directiva, sino de las altas esferas de la empresa, ven oscilar su estabilidad laboral, a expensas de los intereses de los accionistas, que compran y venden para ganar más dinero, sin preocuparse por lo que eso implica para la gente que mantiene vivo el negocio que le ha permitido lograr esos beneficios. De nuevo, María ve peligrar su puesto. Probablemente, la empresa, en la que habían invertido instituciones locales, finalmente caiga en manos de alguna internacional. Y el Estado no se opondrá, tampoco ningún organismo regional ni provincial. Ni siquiera, lo que es aún peor, las autoridades locales impedirán que desaparezca una empresa que ha sido tan importante para la ciudad y que da de comer a un buen número de ciudadanos. Sólo importan las ganancias.

El padre de María murió lleno de indignación, porque no entendía que la sociedad actual, tan sofisticada y avanzada, no fuera capaz de dar un trabajo seguro de por vida, como el que él tenía, a una trabajadora culta, entregada y voluntariosa como su hija. ¿Para qué servían entonces los estudios y los sacrificios personales?

María no es tonta. No hace falta leer la prensa o ver las noticias (de hecho, es mejor no hacerlo) para comprender lo que está pasando en el mundo, lo que está volviendo tan difícil la vida para todos. Es algo que se ha apoderado de nuestras ciudades, de nuestros países, de nuestros sueños y nuestras ilusiones. Es algo que lo vuelve todo homogéneo, que ha uniformizado los lugares por los que ha ido pasando. Los países han perdido su soberanía, no tienen poder sobre su propia industria, su economía o la publicidad; todo llega de fuera, desde las naciones más fuertes. Tanto es así que el patriotismo se ha desvanecido. Si todo es igual, ¿quién va a amar el sitio donde nació, su lugar de origen?

domingo, 27 de mayo de 2007

Estudios grafológicos

El cofre del autor

Un amigo me ha escrito contándome una curiosidad. Hay un sitio web que permite hacer un rápido estudio grafológico de la firma y de un texto, permitiendo deducir algunos aspectos del carácter y la personalidad de su autor.


Sobre mi firma, he considerado las siguientes características:

Ubicación: Centro absoluto.
Tamaño: mediana.
Forma: predominio de las formas rectas.
Dirección: ascendente.
Velocidad: media.
Presión: intermedia.
Tipo de rúbrica: línea.
Coherencia: algunas letras (parcialmente legible).
Mayúsculas: altas.
Proyección: solo los nombres.

Y el informe ha sido:

"Grafológicamente, la firma es una biografía abreviada de su autor. Debe observarse conjuntamente con un texto que la acompañe, pero de cualquier forma, de acuerdo a ciertas características específicas de su signatura, se puede distinguir lo siguiente:

La ubicación en el papel indica que se manifiesta como una persona centrada, que marca presencia.

Según el tamaño de la firma, mediano, tiende a una extraversión moderada.

El predominio de formas rectas, revela disciplina, orden y cierto pragmatismo.

El ángulo ascendente indica una buena ambición y deseo de superación.

La velocidad media señala una persona medida y justa en su accionar.

Según la presión de la escritura, posee un temperamento práctico y activo.

La rúbrica indica seguridad y determinación; una persona que busca concretar sus metas, enfrentando los desafíos y las nuevas situaciones.

Al tener solo algunas letras legibles, indica que toma ciertas reservas antes de conceder su confianza a los demás.

La utilización de las mayúsculas en la firma permite deducir que tiene una buena autovaloración y autoimagen.

El predominio del nombre, demuestra un 'Yo' íntimo muy fuerte, y una gran autoaceptación.

Las características precedentes de este informe son generales, y están enteramente basadas en lo que representa su estampa personal en el momento instantáneo en que la escribió, y muchos factores están sujetos al cambio permanente según el devenir de la vida."


Por otra parte, una vez copiado el texto que se propone, las características que he estimado sobre él han sido:

Margen izquierdo: normal.
Margen derecho: normal.
Margen superior: amplio.
Distribución: normal.
Dimensión: mediana.
Forma: curvilínea.
Inclinación: dextrógira.
Dirección: ascendente.
Velocidad: media.
Continuidad: ligada.
Presión: intermedia.
Crestas: largas.
Ejes: bastonados.

Siendo el informe resultante:

"De acuerdo con su escritura, usted:

Es un individuo con un estilo de vida normal, sencillo. De buen criterio, cauteloso.
Autocontrolado. Pulcro. Con deseos de originalidad.

Respetuoso y considerado. Protocolario.

Sobrio, cortés. Simpático y gentil. Con sentido común, sencillez y amor por la justicia.

Con capacidad de organización y realización. Sociable. Con equilibrio emocional.
Afectuoso. Sensible. De fácil adaptación a las situaciones en general. Espontáneo. Amable. De carácter natural y expansivo.

Adaptable. Con tendencia a la colaboración y la solidaridad. Comunicativo. Expresivo.
Con tendencia a la actividad y a la iniciativa. De espíritu emprendedor y entusiasta. Posee una sensación íntima de fuerza y poder creador. Dinámico. Con imaginación y fantasía. Combativo.

De inteligencia observadora y reflexiva, recoge los datos, los clasifica y luego interviene en las cosas y en los hechos. De buena presencia de ánimo, busca el acuerdo entre los intereses materiales y afectivos. Se mueve con sobriedad y precisión, sin agitarse. De buena memoria y sentido del humor.

Con buenos dotes para el razonamiento deductivo. Facilidad de asimilación e integración de conocimientos. Cualidades para la investigación, la clasificación y el análisis. Memorioso. Con Tendencia al contacto social. De carácter espontáneo y natural.

Tiende a aceptar los hechos y las situaciones con el mayor grado de adaptación posible, aunque puede oponerse a todo lo que considere inmoral o injusto. No huye ante el esfuerzo.

Soñador. Suele dispersarse.

Práctico. Rápido en las tareas."


¿Serán estas afirmaciones tan acertadas como parecen?

miércoles, 23 de mayo de 2007

La biblioteca: El desván de los cuervos solitarios

Este libro, presentado durante la HispaCon 2006 en Dos Hermanas (Sevilla), recoge relatos de varios autores reunidos bajo el nombre de El Círculo de los Escritores Errantes. Se trata de cuentos de género fosco, terror en diferentes estados, que, si bien no muestran una especial originalidad general en sus argumentos, sí que resultan más que entretenidos y evocan otras obras, otras novelas e incluso alguna película. Cada autor recrea un ambiente distinto de forma bastante acertada y consigue cautivar al lector. Es un recopilatorio de excelente calidad e intensa lectura y al alcance de todo bolsillo.

Reproduzco un fragmento del prólogo en el que se comentan los nueve cuentos:

- En El cuervo del sepulturero se da una muestra de la más clásica ambientación gótica, la variante fosca más antigua y germen de todas las demás, caracterizada sobre todo por el espíritu romántico desprestigiado hacia, como no, lo siniestro.

- Experimento fallido nos sumerge de lleno en la ci-fi oscura, una de las variantes más interesantes al fusionar dos géneros claramente diferenciados como son el terror y la ciencia ficción.

- Palmeros de sangre representa el espíritu de nuestros hermanos latinoamericanos cuya aportación al género fantástico en general y al fosco en particular es sinceramente envidiable, en muchos casos difícil de superar. Este relato es un guiño a su buen hacer literario.

- Madre representa una de las variantes más duras de este género. No hablamos del gore, sino del terror amoral, mucho menos sangriento pero más inquietante.

- En Casa de Carón damos protagonismo al horror mitológico al más puro estilo de Lovecraft, otro clásico, no tan antiguo cómo el gótico pero un digno sucesor.

- En Polvo al polvo nos centramos en una variante inusual pero no por ello menos importante: el humor sórdido. No muy conocida pero en alza actualmente. El tiempo dirá.

- La mecánica del alma explora el misterio sobrenatural de principios del siglo pasado, más centrado en el mundo de los muertos que en el de los vivos.

- El ladrón de margaritas exprime el lado más oscuro del género policiaco manteniendo en todo momento la coherencia argumental propia del los relatos de detectives.

- Una nueva esperanza nos sumerge en otro tipo de horror, el cotidiano, aderezando la experiencia con guiños cómplices a nuestro imaginario popular, realzando la impresión de que lo macabro está a la vuelta de la esquina.

Durante la celebración de HispaCon 2006, conocí a algunos de estos Escritores Errantes, un grupo de jóvenes que se conocieron gracias a internet y que, a pesar de la distancia física, han sido capaces de dar forma a este interesante proyecto. Después de disfrutar el libro, hablé con Ernesto Fernández, uno de ellos, para felicitarles y darles mis impresiones (desde aquí extiendo este mensaje a todos). He leído varias antologías de cuentos pero, a pesar de pertenecer a escritores conocidos, ninguna hasta ahora me había parecido tan buena en su conjunto. La calidad es constante y ningún relato destaca por la pérdida de interés, sino todo lo contrario. En la convesación que mantuvimos, Ernesto Fernández resaltaba en particular que uno de los escritores participantes es el célebre Santiago Eximeno.

Podéis leer aquí el prólogo, en el que se define en qué consiste este género fosco, y uno de los relatos.

Datos del libro:


Título: El desván de los cuervos solitarios
Autores: Círculo de Escritores Errantes
ISBN (13): 978-84-611-3073-3
ISBN (10): 84-611-3073-1
Publicación: 10/2006 por Círculo de Escritores Errantes
Nº páginas: 158

martes, 22 de mayo de 2007

Documentación: La alquimia mineral

La teoría que aparece en Ladrones de Atlántida acerca de la utilización de técnicas que reblandecieran la piedra para facilitar la construcción con grandes bloques de granito no es de mi invención. En 1988, el doctor Joseph Davidovits, profesor en la Universidad de Toronto y director del Instituto para la Aplicación de las Ciencias Arqueológicas de Barri, en Florida, publicaba, junto con Marguie Morris, el libro The Pyramids: An Enigma Solved (Dorset Press, Nueva York, 7988), obra fundamental para comprender la técnica del reblandecimiento pétreo en el antiguo Egipto. En ella, se exponen numerosos ejemplos de construcciones de los faraones egipcios realizadas reblandeciendo la piedra, modelándola y posteriormente volviéndola a endurecer una vez era colocada en su emplazamiento definitivo.

El investigador Manuel Delgado afirma que los antiguos egipcios sabían cómo convertir la roca más dura en una pastosa masa que, durante su manipulación, podría recoger restos de otros materiales o formar grumos mientras era manipulada, y cree haber encontrado evidencias de esta avanzada técnica en México, Perú y otros países. Según Delgado, atribuir esa tecnología a una civilización anterior, como la Atlántida, es una cuestión de opiniones.

Davidovits y Morris publicaron una traducción de la Estela de Famine, descubierta en 1889 por Charles Wilbour en la isla de Sehel, a tres kilómetros de Asuán, y formada por más de dos mil seiscientos jeroglíficos dispuestos en treinta y dos columnas, donde se describen, entre otras cosas, las fórmulas dictadas por el dios Jnum al faraón Djoser. Se le conoce también como la Estela Química de Jnum porque en ella, según Davidovits, se encuentra el recetario químico para la construcción de una especie de "piedra filosofaI" capaz de ablandar la roca para luego devolverle su estado sólido de forma homogénea.

domingo, 20 de mayo de 2007

Reflexiones de un ególatra: Verdades que nos ocultan

Aunque no todas sus novelas me parezcan excelentes, no puedo dejar de admirar la narrativa de Milan Kundera. Es inevitable que su halo de influencia ejerza sobre mí alguna acción. De hecho, no puedo negar que una de esas novelas que escribí y que están a la espera de encontrar editor recogen algo de la esencia de Kundera además de alguna que otra cita de sus geniales frases. Quizás lo que me gusta de Kundera es que expresa justo lo que piensa... o lo que pensó, porque quizás hubo una época de su vida en la que no pudo escribir libremente sin miedo a ser terriblemente censurado. En cualquier caso, leyendo La ignorancia he encontrado una de esas exposiciones que hacen reflexionar: el comunismo en Europa murió exactamente doscientos años después de producirse la revolución francesa. O sea, en 1989. Prodigiosa exactitud de acontecimientos. Revolución y... ¿restauración?

Con esta duda inicio mi periplo y voy recordando algunos pensamientos que he escuchado o leído en los últimos días. A eso me anima la idea que subyace durante todo el relato de Ensayo sobre la lucidez. Que no me guste el estilo de Saramago no significa que no sepa apreciar lo que hay bajo la superficie de las palabras. ¿Acaso no vivimos engañados? ¿No hay verdades que se nos ocultan y que nadie parece atreverse a declarar? Eso es más o menos lo que cuenta Saramago en su libro, la manipulación a la que vivimos sometidos sin enterarnos.

El domingo pasado, una conocida escritora que acaba de publicar una obra sobre Líbano respondía a sus lectores acerca de lo que pensaba con respecto a la guerra de Irak. Su contestación se había paseado por mis adentros en más de una ocasión pero nunca la había visto tan clara hasta que salió por su boca. La guerra de Irak es un tremendo éxito para Estados Unidos, que ha conseguido lo que quería: despedazar el Próximo Oriente para que Israel imponga su criterio. Es verdad, es eso lo que han hecho siempre. Son unos chapuceros, sacan beneficios políticos y económicos para ellos y sus aliados destruyendo a otros, aunque, aparentemente, en el campo de batalla no haya ganadores. ¿Por qué no nos hablan en los medios de comunicación de este punto de vista? ¿Por qué nos acribillan simplemente con guerra sí, guerra no? Siempre hay algo detrás, pero no nos lo explican porque la ignorancia es más fácil de controlar.

Alguien muy cercano a mí me ha hecho una observación interesante. ¿Se habla de Suiza alguna vez? No, ¿verdad? ¿Por qué no? Para que este país pase desapercibido, naturalmente. Seguro que no hace mucho os habéis fijado en un mapa de Europa, incluso en alguno de la Unión Europea, y vuestros ojos se han posado en el cerco de naciones de la Unión que rodea a Suiza. Sí, Austria también está en la Unión Europea. ¡Pero si se están planteando la admisión de Turquía, la puerta de Asia! ¿Por qué no se insiste en la incorporación de Suiza, en el corazón de Europa? ¿Por qué? Porque Suiza es la vergüenza de Europa, la han convertido en el lavadero de imagen y de fondos de todo el continente. Es así de lamentable. Y saber eso, saber que se permite la presencia de un país como Suiza al margen de la Unión Europea porque interesa que así sea, que haya una salida para las jugarretas de los poderosos, es lo que me hace desconfiar completamente de la política y estar casi convencido de que no existe un solo político que haga las cosas con honestidad. Decidme uno que haya protestado contra esta conveniente discriminación de Suiza.

En efecto, los medios de comunicación, la prensa, no constituyen un foco de libertad de expresión como nos quieren hacer creer. Detrás de cada canal, de cada emisora, de cada diario, hay una ideología. Todo lo que nos transmiten nos llega manipulado, nunca es objetivo. ¿Será por eso por lo que cada vez veo menos la televisión aunque haya más opciones? Sinceramente, me aburre. Ojalá tuviera el don de la ubicuidad y pudiera comprobar por mis propios medios cómo anda este mundo que tan mal nos venden los periodistas y los políticos. ¿No hay noticias alegres y positivas? No, porque el optimismo nos permite tener tiempo para recapacitar y plantear soluciones, pero a los que gobiernan tampoco les interesa que pensemos más de la cuenta.

martes, 15 de mayo de 2007

El escritorio: La llamada de la vida

¡Ring! ¡Ring!

-¿Dígame?

-Soy la vida.

-¿La vida?

-Sí, la vida, más enigmática de lo que quisieras, más atroz de lo que puedes imaginar.

-Bueno, yo tengo mucha imaginación.

-Pero al imaginar te basas en los recuerdos y confías demasiado en la memoria, que es perversa y antojadiza. Nunca podrás describir algo con exactitud. Sólo podrás concebir tu versión de los hechos, pura ficción.

-Dejemos la ficción para los libros...

-Dejemos los libros para quienes los leen y quienes los escriben. Los que escriben, cuando lo hacen, se embarcan en una aventura, con sus lectores como tripulantes.

-En realidad, a veces prefiero olvidarme de la ficción y leer libros que traten temas más mundanos, sobre la realidad, sobre la vida...

-No me extraña, al fin y al cabo, soy como una novela.

Tut, tut, tut...

domingo, 13 de mayo de 2007

Taller: La carrera previa del escritor (IX)

Coedición y autoedición

Como todos intuimos, el mercado editorial no es más que otro negocio. Un negocio en el que los autores noveles difícilmente pueden introducirse. Y así hay que verlo siempre, por mucho que nos gusten los libros y nos guste leerlos. Existen cauces alternativos para acelerar el ingreso del autor en el mercado de los libros. Por ejemplo, la coedición y la autoedición.

En la autoedición, en lugar de vender su manuscrito a una editorial, el autor financia él mismo la publicación. Según sus necesidades, tiene varias opciones: llevar su obra ya preparada a una imprenta, contratar unos servicios editoriales o pagar a una editorial que trabaje por encargo.

A veces, a los autores les interesa publicar bajo el nombre de una editorial, que además de contar con la ventaja de tener organizado todo el proceso editorial, les puede servir de respaldo y garantía. Pero antes de optar por esta fórmula, hay que pedir presupuestos y calcular los gastos.

Si el autor y el editor llegan a un acuerdo, firman un contrato de encargo donde se fija el número de ejemplares y se acuerda la forma de distribución. Sin ignorar la inversión que supone para el autor y el riesgo de no recuperarla, la distribución y difusión son los aspectos primordiales a considerar. El autor se puede quedar con todos los ejemplares, para distribuirlos él mismo –esto es pura autoedición-, o puede repartirlos parcial o totalmente mediante los mecanismos habituales de la editorial, lo que denominaríamos coedición. En cualquier caso, la coedición consiste además en soportar de forma permanente una parte de los costes de la edición del libro realizando inversiones por cada tirada que se imprima. En este sentido, estas editoriales trabajan más bien como empresas de servicios que captan cierta cantidad de dinero y no tienen que preocuparse por las ventas del libro.

Con esta fórmula el autor paga todos los gastos de la edición (maquetación, corrección de pruebas si existe, impresión y encuadernación), y tiene derecho a ver todas las pruebas, a modificarlas y a decidir sobre la portada y presentación (posiblemente incluso pueda presentar opciones de su diseño), obteniendo mayor control sobre el proceso de edición. El editor, por su parte, se encarga únicamente de las labores de edición, y no arriesga dinero en el proceso, ya que asume que la obra no es comercial y no tiene asegurada la venta. Pero afronta con sus recursos la posterior distribución en los puntos de venta si así se ha acordado.

Cuidado con esta opción. Resulta curioso que, si vas a cualquier librería, los libros editados por estas empresas brillan por su ausencia. No es casual, los libreros suelen rechazar los libros autoeditados.

Habría que realizar todas las comprobaciones que proponía Entrelíneas Editores, porque ha habido incluso fraudes como el de la editorial Jamais, que buscaba jóvenes promesas, se lo planteaba a los autores todo muy bonito y se quedaba con su dinero. Si eres un autor desconocido, sospecha siempre que sea el editor quien acuda a ti, especialmente si tienes que aportar dinero.

Este camino es tortuoso. Si decides seguir adelante por él, no olvides que venderás tantos ejemplares como tú mismo seas capaz de promocionar, no muchos más. Así que el dinero que inviertas, posiblemente, no lo recuperes. En cambio, el tener publicado un libro ampliará tu currículo, más aún si lo acompañas de apariciones en prensa y alguna que otra presentación. Tienes que preparar el camino, que no se hace por sí solo como podrás suponer. Requerirá mucho trabajo, para el que tienes que estar dispuesto. Porque el libro por sí solo no se va a vender. Si las ventas van a depender de ti, lo tendrás crudo. ¿Cuántos amigos tienes? Pues divide por la mitad y te aproximarás al número de ejemplares vendidos (no lo decimos porque te vayan a fallar tus amigos, sino por ser realistas). Es muy difícil, porque el principal inconveniente de un libro es precisamente la distribución y la venta. Si lo vendes tú, el libro difícilmente se conocerá. El efecto del boca a boca funciona, pero con suma lentitud.

Colocarlo en las librerías es difícil incluso para los distribuidores, así que imagina cuánto lo será para el autor desconocido. Los libreros no corren riesgos en su negocio porque tienen que administrar el espacio que les ofrecen sus locales, así que, con la masiva entrada de libros nuevos cada semana, optan por los que tienen un porvenir más seguro.

Hacerse editor es la última vía que podemos comentar. Para esto hay que ser valiente y estar decidido. Pero todo sale adelante si trabajas. Te aseguras la fidelidad de una buena imprenta y de una empresa de mensajería, te haces editor, y ya tienes compuesto el negocio completo. Así lo hizo Iván López Morales con Ediciones Logosur, logrando vender más de 3.000 ejemplares de su primera novela Probando el Hardcore.

Independientemente de la vía utilizada, es esencial la difusión de obras por Internet y la publicación de textos en sitios gratuitos para darse a conocer.

Experiencia personal
Os contaré mi propia experiencia: Publiqué mi primera novela, Ladrones de Atlántida, con Nuevos Autores. Por las circunstancias personales (era el momento y debía aprovecharlo), no me apetecía esperar a los fallos de algún concurso o a las decisiones de una gran editorial, así que, finalmente, me decanté por contactar con empresas de autoedición y coedición. Ofrecían servicios muy tentadores y sus informes acerca de la novela fueron bastante alentadores, pero no terminaron de convencerme, porque el autor arriesgaba siempre una inversión a cambio, eso sí, de altos márgenes de ganancias (hasta el 50% en coedición).

Alguien me habló de Nuevos Autores y me decidí a enviarles la obra. Cuando obtuve su respuesta habían pasado unos seis o siete meses desde que empezara la búsqueda. Las condiciones que proponían me parecieron aceptables (asumí las restricciones en los recursos que podía aportar la editorial por ser pequeña), así que me embarqué con ellos. Gracias a la especial relación que se estableció con la editorial, he podido participar en el proceso de elaboración de la maqueta e incluso imponer mis propuestas de diseño en portada y contraportada. Así que, si el aspecto del libro puede influir en la decisión del posible lector cuando lo vea en una librería, gran parte de la responsabilidad es del autor.

Es difícil que el libro de un novato se vea en los escaparates de las librerías. Por eso sentí gran satisfacción cuando el mío estuvo en las estanterías de algunas muy importantes y figuró como novedad en diversos establecimientos. La distribución no ha funcionado como debería, pero publicar de este modo ha tenido también sus ventajas, pues me he dado a conocer y me ha permitido ponerme en contacto con otras personas y otros editores. Ya antes de firmar el contrato, me esperaba esto y yo mismo tomé la iniciativa en la difusión y promoción de la novela dado que los recursos de la editorial eran muy limitados.

Aunque supuso una inversión por mi parte en concepto de preparación de la maqueta, la opción que finalmente elegí no es una editorial de coedición. El coste era significativamente inferior al que me sugerían por coedición o autoedición otras empresas. No obstante, la primera edición constaba sólo de 300 ejemplares; son pocos, supongo que porque de esta forma el riesgo de la editorial se minimiza si el libro no resulta bien en el mercado. Publicar con una editorial de coedición implicaba pagar una parte de los costes cada vez que se lanzaba una nueva edición de la novela a cambio de unos márgenes de beneficios mayores (hasta el 50%) e intervenir en la venta del libro directamente (suele recaer en el autor el 50% de los ejemplares impresos). Yo no quería tener que invertir dinero cada vez que fuera preciso imprimir ejemplares y ésta es otra de las razones por las que elegí a Nuevos Autores. Por otra parte, de esta forma, la editorial no pondría tanto interés en el éxito del libro porque los gastos principales quedaban cubiertos por el autor.

Hasta el momento hay dos beneficios importantes por el simple hecho de haber publicado mi primera novela:

1) Tal como quería, he visto la obra publicada, cumpliendo así mi sueño y ampliando mi currículo. Aunque no se vendieran suficientes ejemplares, no lo consideraría un fracaso, porque he realizado mi viaje personal, cubriendo mis ilusiones. La satisfacción de ver tu libro en las estanterías de las librerías e incluso ver cómo la gente lo mira y lo compra, es casi insuperable.

2) Igualmente importante, los lectores ya pueden leer mi obra. Como otras veces he dicho, el escritor escribe para ser leído. Si no hubiera publicado, esto nunca habría pasado.

Hay otras consecuencias de la publicación de la novela. Por ejemplo, cuando ya tienes el libro en la mano, con tu código ISBN, se empiezan a abrir puertas. El libro editado te permite hablar con libreros, bibliotecas y otras instituciones y organizar por ti mismo y a tu manera la promoción que quieras hacer (presentaciones, firmas, encuentros, etc). Claro está que esto implica un esfuerzo importante por parte del autor.

Si alguien me pidiera a partir de ahora mi opinión acerca de recurrir a alguna de esas editoriales que te piden un desembolso de dinero a cambio de publicar el libro, le diría, para evitarle un disgusto, que lo olvidase para siempre. Como ya comentamos antes, si para publicar tienes que poner dinero, olvídalo. Busca otra opción. Las hay, aunque resulten complicadas. Si el libro es bueno, puede terminar cayendo en las manos de la persona adecuada. Aunque para ello tengan que pasar años.

Os aviso, no obstante, que, si de todas formas, queréis publicar a toda costa vuestro libro -no está de más engrosar el currículo de escritor-, Nuevos Autores no dejaría de ser mala alternativa, porque al menos esta editorial no queda marcada y repudiada en general por los libreros. Me explico. Cuando una editorial publica un libro, se puede averiguar por el ISBN qué editorial lo publicó. Las editoriales de autoedición y coedición tienen un código de editorial singular que los libreros detectan inmediatamente y, como consecuencia, suelen ignorar en sus pedidos de novedades. Generalmente, un librero nunca aceptará un libro de estas características porque el único respaldo que recibe el libro en realidad es el del propio autor, un desconocido. Nuevos Autores no se encuentra clasificada entre esas editoriales, tal vez por los términos en que trabaja con los autores.

Si, de todas formas, os embarcáis con Nuevos Autores, debéis saber que os regiréis por las siguientes condiciones:

-Probablemente nunca recuperaréis la inversión realizada. Consideradla a fondo perdido.

-Sólo se venderán los ejemplares que el propio autor, de una u otra forma, consiga colocar.

-Todo el esfuerzo de promoción recaerá en el autor y en lo que él quiera hacer.

Si confías en ti y en tu obra, puedo asegurarte que el esfuerzo valdrá la pena y el dinero estará bien invertido. Pero que no te engatusen. Cada uno de los puntos anteriores se cumple a rajatabla tal como he dicho.

Con mi trabajo adicional, el resultado ha sido que:

-He conocido a libreros, distribuidores, críticos, expertos y periodistas y he hecho amigos.

-He salido repetidamente en prensa.

-He recibido buenas críticas sobre la calidad de la obra. Eso no sólo significa buena imagen sino que reafirma la propia seguridad del autor ante su obra. Sabe que debe seguir adelante.

-Y, sobre todo, otras editoriales están valorando actualmente mi trabajo, saltando los procedimientos habituales (pueden tardar hasta dos años en dar respuesta y yo la tendré en unos meses).




Nota: Material extraído del taller literario “Tengo una historia, ¿quién me la publica?” impartido el 27 de mayo de 2006 durante las I Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, Sevilla.

martes, 8 de mayo de 2007

Colaboraciones: Columpios, de Fernando Fernández Freijo

Un día entró en ¡¡Ábrete, libro!! y empezó a deleitarnos con sus composiciones. Otro día, algo más tarde, una amiga común le regaló Ladrones de Atlántida, lo leyó y le gustó. Tanto como para querer entrevistarme en su propio blog. Como si estuviera relatándonos un cuento, Fernando nos introduce en un fragmento de su memoria y nos dice de él mismo:

"Como aquellos entrañables personajes de las películas de Ford que eran medio irlandeses, yo soy medio gallego. Mis raíces se hunden en aquella tierra, una tierra que me acogió y cobijó en los dos meses de vacaciones que vivíamos en las aldeas de mis padres en Lugo. Para un niño no había mejor lugar donde soñar cientos de aventuras que un pedazo de tierra olvidada del mundo, rodeada de docenas de modestos montes que parecían escondernos de la vida. Ya las casas eran diferentes a las que veía acá. No eran bloques de cemento y ladrillo imitando a la torre de babel en su loca carrera hacia el cielo. No. Las casas, solitarias, de aspecto inquebrantable, tenían personalidad, parecían que estaban en consonancia con sus moradores. Siempre me pareció curioso que al lado de la puerta principal estuviera la puerta del establo, que las vacas y las personas se confundieran en algunos momentos del día.

Recuerdo aquellas aldeas y sólo puedo definirlas como mágicas. Los caminos estaban iluminados por la luz humilde de las luciérnagas, pequeños puntos verdes que parecían moverse con el paso de las estrellas, las casas abandonadas llamaban nuestra atención y nos descubrían temores desconocidos, la escuela en ruinas, solo dos paredes hundidas en la tierra, nos hablaba de otra época donde los niños de todas las edades se juntaban antes de trabajar en el campo. Allí olvidaba la rutina de los estudios y los patios de colegio, me sentí mayor, hombre, en plena adolescencia, cuando acompañaba a mis primos a trabajar en la hierba seca o a recoger hierba verde para las vacas y yo regresaba en el remolque del tractor, subido a una altura que me hacía sentir inalcanzable.

Pasé un decenio sin pisar los prados de la Ribeira, sin ver las caras curtidas y ajadas de mis abuelos y tíos. Regresé con 29 años, con una permanente sensación de pérdida, y pude ver los paisajes de mi infancia con mi mirada de adulto. Y todo aquello, los paisajes, las personas, los recuerdos, crecieron, se asentaron para siempre en mí. Tal vez por eso me atraen tanto las historias de regresos, confrontar el pasado en un presente herido, buscar un refugio donde restañar las heridas para seguir adelante.
"

Sus relatos siempre me gustaron, así que he aprovechado la ocasión para pedirle uno prestado:

Estaba apoyado en la valla de madera, esperando que la niña desaliñada e indomable apareciera en el parque de juegos. Solía fijarme en ella en los recreos. Cuando jugábamos al escondite o al fútbol o al corre que te pillo ella se quedaba sentada en una esquina, sola, siempre sola, leyendo un libro de páginas usadas y grasientas. Me gustaba observar cómo pasaba la mirada veloz por las frases desconocidas y aprender los cambios en la expresión de su cuerpo que iban de la comicidad de una sonrisa sincera a la evidente tristeza que le hacía detener el paso de una página a otra como si tuviera miedo a descubrir cómo seguía la historia, pasando por los nervios de unos dedos que apretaban con pasión el desvencijado libro o la mirada que parecía estar muy lejos del recreo. No se parecía a las otras niñas, era fuerte, decidida e impulsiva, vestía de manera desordenada y su melena se asilvestraba en torno a su blanca cara, casi tapaba sus ojos, curiosos y aventureros y enormes, profundos y negros como un pozo, y sus labios agrietados, intransigentes, nunca se separaban. Su atracción en mí era imparable, tanto, que me convertí en su sombra. Vivía en una casa de dos pisos, con un pequeño jardín a la entrada con una de esas antiguas fuentes manuales junto a un modesto abrevadero pero sin columpios o juguetes esparcidos por el suelo, sólo un par de árboles que utilizaba como refugio en las noches de calor y luna llena y una hamaca donde se tumbaba a leer esos libros que devoraba. Al atardecer iba al parque de juegos para columpiarse. Lo hacía con fuerza, como si quisiera alcanzar el cielo y, cuando tomaba suficiente impulso, se lanzaba al vacío y caía de pie sobre la tierra. Siempre de pie. Realizaba una marca en el suelo sólo perceptible para ella. Y cada día la marca se acercaba a la valla.

Esa tarde el viento era extraño, golpeaba sin orden, a ráfagas violentas y si eras un niño descuidado y torpe como yo acababas tropezando y cayendo de bruces sobre el suelo. Salió de entre los árboles. Me miró, sorprendida, porque por primera vez había decidido hacerme presente. Llevaba un vestido azul claro que le llegaba a los delgados y fibrosos muslos. Cada dos pasos se detenía para subirse los tirantes que le resbalaban por el hombro. Se acomodó en el columpio, se agarró con energía, tomó impulso, estiró las piernas y empezó a volar. Poco a poco alcanzaba la altura máxima. Sentí que su figura se fundía con el cielo. Entonces, cuando veía que no podría subir más, saltó. Pero el viento indeciso la hizo perder el equilibrio y cayó de rodillas sobre la tierra. Y gritó de dolor. Se retorció en el suelo, llorando con rabia. Olvidé mi condición de sombra y me acerqué a ella. Vi a su lado una botella rota salpicada con la sangre que manaba incansable de una honda herida en su rodilla. Miré alrededor, buscando una solución mágica que me permitiera ayudar a la niña desaliñada e indomable. Pero sólo era un niño de 10 años sin experiencia. Puse mis manos en su rodilla esperando cortar el río de sangre y mis manos se empaparon de un rojo oscuro. Al ver mis manos bañadas con su sangre me las llevé a la boca y lamí mis dedos y las palmas de mis manos y sentí cómo su sangre bajaba por mi garganta con un sabor agridulce que me tomó por completo. Me miró con asombro y expectación, parecía querer adivinar cuál iba a ser mi siguiente paso. La ayudé a levantarse. No podía andar. Así que la cargué sobre mi espalda. Andaba a duras penas entre su peso y las ráfagas inesperadas de viento pero sentía su melena asilvestrada confundida con la mía, su aliento que me acariciaba la nuca, las manos sobre mi pecho y mis manos en sus piernas. Y en ese preciso instante supe que no podría amar a otra niña más que a ella. Y susurré, te amaré siempre... Llegamos a la fuente de su casa. La dejé con cuidado sobre el suelo y utilizando mis manos como cuenco pasé el agua fresca sobre su herida con mimo y cuidado. Descubrí que tenía forma de ojo egipcio, como en esas ilustraciones de los libros de arte que ojeaba distraído en las tardes de tormenta. Su madre tomó mi lugar. Y me alejé corriendo.

Han pasado 20 años de aquel día, he ido a la deriva en media docena de ocasiones y me he perdido en otra media. Ahora no hay tierra en el parque de juegos y sí estrafalarios cuadros de goma para evitar heridas, los columpios son nuevos, lustrosos, metálicos, el bosque circundante ha menguado y yo, cada atardecer, espero a esa niña que me hizo regresar para cumplir mi promesa de amarla siempre.

domingo, 6 de mayo de 2007

El escritorio: El test de la vida

¿Cómo es la vida? Como una novela, más enigmática de lo que quisiéramos, más atroz de lo que podemos imaginar.

¿Como imaginamos? Basándonos en los recuerdos que guarda nuestra memoria.

¿Cómo obtenemos la ficción? La memoria es perversa y antojadiza, nos vuelve incapaces de recordar con exactitud. Esa falta de exactitud hace que cualquiera que intente relatar una anécdota sólo cuente una versión de los hechos, una ficción.

¿Qué hacemos con la ficción? Relegarla a los libros para entretener al público con su lectura, que también es fundamento de quienes escriben.

¿Qué más une a lectores y escritores? Los que escriben, cuando lo hacen, se embarcan en una aventura, con sus lectores como tripulantes.

¿Qué prefieren a veces los lectores? Libros que versen sobre temas más cercanos al mundo real, sobre la vida, que es como una novela.

martes, 1 de mayo de 2007

La evolución de los alfabetos

El profesor Robert Fradkin, de la Universidad de Maryland, elaboró un interesante curso bajo el título History of the Alphabets, al que pertenece el extracto que presento en este artículo, un primer paso para comprender la evolución de los alfabetos que usamos actualmente y dan forma a nuestro lenguaje.



Podéis ver más detalles en Alphapage.

jueves, 26 de abril de 2007

La biblioteca: La Eternidad de Asimov

Según la sinopsis del libro, "la Eternidad es una organización que existe más allá del tiempo. Está formada por los Eternos, humanos (únicamente masculinos) que se reclutan entre las diferentes épocas de la historia humana a partir del siglo XXVII. Los Eternos tienen la capacidad de entrar y salir en la corriente temporal alterándola. Los Ejecutores son los encargados de alterar sutilmente el curso del tiempo protegiendo a la humanidad. [...] En esta novela Asimov resuelve de forma brillante la paradoja temporal."

Cuando me di cuenta, llevaba leídas cincuenta páginas. La novela me estaba gustando tanto como ya me habían anticipado quienes me la recomendaron. De una forma muy sencilla, Asimov sumerge al lector en un universo complicado y, al mismo tiempo, le hace reflexionar. Al cabo de diez o quince páginas, el lector se encuentra totalmente ubicado en el mundo imaginado por el autor. Éste no es el Asimov algo petulante de los ensayos y los artículos de divulgación. Nos enfrentamos probablemente a su mejor obra de ficción, muy elaborada y meticulosamente estudiada. Poco a poco, el relato va atando los cabos y la coordinación de los detalles resulta excelente.

Un viaje en el tiempo tiene su grado de complejidad y, si te pones a pensar en los detalles, parece que siempre hay algo incoherente. Me fascinó la idea de manipular los Cambios de Realidad, pero también me pareció una inmoralidad tremenda, tal como se cuestiona al final de la obra. Sería tema para un interesante debate. Es difícil, imposible concebir la Eternidad. Nada de lo que describe Asimov -lo hace escasamente- permite que el lector se haga una idea tangible de esa realidad invariable desde la que acometen la vigilancia de los Tiempos y las Realidades y fomentan los Cambios para "salvar" a la humanidad y conducirla por el buen curso.

Twissell, el maduro Programador, es el rival perfecto para el protagonista. El lector llega a ponerse de su lado y a menospreciar a Harlan, a pesar de que el propio Twissell defiende una teoría aborrecible, según qué puntos de vista. Es un hombre lógico y razonable, convincente y persuasivo. Todo lo comprende, ante todo reacciona bondadosamente. Piensas que, de un momento a otro, va a estallar impulsado por la tensión y va a descargar toda la cólera que debe haber acumulado, aunque la oculte. Pero no llega a ocurrir.

Me ha llamado la atención de esta obra, escrita hace más de cincuenta años, la ingenuidad que la impregna en algunos aspectos. Cuando se escribe ciencia ficción, ineludiblemente, el autor cae en la tentación de utilizar lo que conoce, para dar forma a un mundo más avanzado. Ni la lúcida mente del ingenioso Asimov es capaz de prever:

- La gran y disparatada capacidad de la publicidad en un futuro cercano para él, pero que apenas llegó a vivir. Un anuncio en una revista como el que llegan a sugerir no hubiera resultado tan desatroso ni raro en nuestros días (aunque ellos hablan del segundo cuarto del siglo XX, lo que salva la situación inteligentemente por parte del autor).

- La capacidad de almacenamiento de todo. El problema causado por Harlan que origina el conflicto de la segunda mitad del libro sería mucho menos grave o mucho más difícil de justificar si Asimov hubiera pensado que la tendencia iba a ser guardar toda la información, guardar memoria de todo lo que se procesa. Quizás entonces no podía imaginar que computadoras de bolsillo serían capaces de guardar tantos datos, históricos completos y auditorías exhaustivas de cualquier gestión que se realice.

Por la forma de tratar los viajes en el tiempo, como si pretendiera constituir una corriente filosófica al respecto en la ciencia ficción, resulta tremendamente original. Asimov adopta la postura de que la humanidad ha llegado a controlar totalmente la situación, pero eso no deja de crear problemas, sino todo lo contrario, le pone limitaciones. Estos problemas, expuestos al final, como moraleja, concluyen adecuadamente la novela. Es curioso que el lector termine sonriendo porque la humanidad debe ser frágil y vulnerable, debe fallar para prosperar y hacer progresos. En fin, de los errrores se aprende, como suele decirse.


Datos de los libros citados:


Título: El fin de la Eternidad
Autor: Isaac Asimov
ISBN (13): 978-84-9793-353-7
ISBN (10): 84-9793-353-2
Publicación: 07/2004 por Nuevas Ediciones de Bolsillo
Nº páginas: 288

martes, 24 de abril de 2007

Colaboraciones: Malafortuna, de Guillermo Blanco alias William Redspark

No hace mucho que me topé por primera vez con Redspark -así es como lo conocemos en el foro de literatura de ¡¡Ábrete, libro!!-, pero desde el principio atendí a sus apariciones. Poco a poco fue acostumbrándose a dejar sus opiniones por doquier, como casi todos los miembros del foro. Pero se estrenó empezando de la misma forma en que hoy continúa actuando y, probablemente, en que terminará al final de los tiempos: escribiendo (cantando). Casi siempre poemas singulares muy intimistas, que se pueden acompañar de música, a capricho del lector. El arte de escribir le condujo a participar en el II Concurso de Relatos del foro, en el que ha obtenido el premio popular. El relato con el que ha ganado mayoritariamente el favor del público es precisamente éste que sigue:

El hombre observa el barco de madera que le ha regalado su hijo. Lo acaricia. Deja sus dedos recorrer la estructura , resbalando imperceptible por la cera aún húmeda. Acaricia la proa, el mástil, la damajuana y el timón hecho con vara de avellano trenzada.

Lo ha hecho el niño en el colegio. Su trabajo de manuales para este trimestre. Está pulido con cuidado y esmero. Seguro que ese barco navega. Tiene una base bien estructurada. Eslora adecuada y bien medida. El padre mira al barco y al hijo con no disimulado orgullo. Él siente adoración por los barcos. Desde niño han sido su debilidad. Los barcos en los tebeos, en las botellas, en los escaparates. En las películas de piratas y bucaneros. Aquellas películas de Errol Flynn y Tyrone Power. De Douglas Fairbanks, incluso. Una línea de flotación auténtica. Bien ahuecado. Eslora deriva a babor un cuarto de tercio, apenas perceptible.

El hombre ha besado a su hijo y le ha agradecido el regalo.

Después ha seguido fumando y leyendo en su sofá. Está a la mitad de Bomarzo. El libro a ratos se le hace pesado, denso. Hace semanas que ha decidido leerlo muy despacio. Quiere imaginar, visualizar, cada escena que vive Girolamo, cada pensamiento de Maerbale. Fuma un camel tras otro. Aunque a ratos muerde regaliz y tiene una raíz seca de genciana en el chaleco. A veces se la mete en la boca durante horas. Chupa la amarga raíz interminable que casi le anestesia el paladar y le limpia el estómago.

Ha terminado un capítulo. Piensa que dejará para otro momento el capítulo de Pedro de Mendoza y la Casa del Infantado. Deja el libro en la mesa. Se guarda la raíz de genciana en el bolsillo del chaleco y murmura para sí mismo. He de tapizar esa silla del garaje. Así estará seca de sobra para la cena. Ah y pulirla con aceite. No recuerdo si llegué a comprar cola de madera. Bueno, luego bajaré. Aún hay tiempo.

Y coge el barco.

Lo mira, lo acaricia, está bien pulido. Piensa...

Es agradable al tacto. Tiene una proporción casi perfecta. Duda si levantarse al aparador y coger la cinta métrica. Le gusta medir. Pero, no. No se levanta... Entonces, hace un truco de magia y se vuelve del tamaño de una efímera. Ya saben, efímera, ese insecto que suele vivir unas veinticuatro horas. Se vuelve pequeñín, se mete dentro del barco. No hay nadie cerca.

Y lo recorre desde dentro. De proa a popa y vuelta. Tensa la damajuana y el foque. Se introduce en la bodega. Madera hueca, un espacio dónde el hijo ha colocado unos barriles de playmobil. Este hombre diminuto se siente a gusto con su truco. Está haciendo un viaje de imaginación. Todo el universo del padre está dentro de ese barco. El tiempo se ha detenido fuera. Sólo él sabe que mares u océanos cruza dirigiendo el timón. Sólo él conoce el rumbo que lo lleva atravesando el estrecho de Magallanes.

Al rato, el hijo baja las escaleras, va a beber zumo de naranja a la cocina. Ve su barco en el salón y no ve al padre. Decide jugar un rato. Lo lleva al baño y abre la bañera.

Al cabo, deja el barco en el centro de ese Océano comedido. El padre ve a su hijo como a un gigante. Se ha agarrado al palo mayor. Con ese tamaño, no tiene magia suficiente para gritar. Se siente navegando en una bañera oceánica. El hijo juega, el padre está inquieto. No puede modificar el hechizo. Se siente atrapado. ¿Qué ha sucedido? Un error de cálculo. La contramagia no le viene de vuelta. No puede, en este momento, volver a ser de su tamaño. Qué ironía. Su inquietud aumenta a medida que el volumen de la bañera va subiendo. Percibe la angustia, una angustia similar pero inversa a la que siente Maerbale cuando su padre llega a casa.

Los eventos y el destino hacen el resto. Pasado un rato y después del zumo y unos vaivenes a la proa, el hijo siente que ha jugado bastante. Quita el tapón de la bañera y se sienta en el bidé a ver como se fraguan imaginarias tempestades. El barco a ratos mantiene la flotabilidad. A ratos choca con las esquinas de la bañera. Avanza, se detiene, se voltea de lado. Lo coloca en posición y sigue observando. Luego, cuando piensa que el barco estará muy mojado para devolvérselo al padre, lo saca del agua y lo seca con una toalla. Baja al salón.

Lo coloca de nuevo junto al sofá esperando que el padre lo retome en cuanto regrese. ¿Donde estará mi padre? Se pregunta. Habrá bajado al garaje. En la mesa descansa Bomarzo, el cenicero huele mal. Demasiadas colillas. Qué extraño, mi padre es cuidadoso con eso. Vacía el cenicero a menudo.

El chico deja de hacerse preguntas y sube a su habitación. Le esperan unas ecuaciones de segundo grado y los ejercicios de alemán.

Pero el padre hace minutos que navegó en un vórtice dextrosum por el desagüe.

Sucede que en ocasiones no hay marcha atrás.

lunes, 23 de abril de 2007

Celebrando el Día Mundial del Libro


Ya que no podía estar paseando por Barcelona como el año pasado, este día 23 de abril quería hacer algo diferente, algo que tuviera relación con los libros y su maravilloso mundo de papel y aventuras. De manera que, cuando me invitaron a acercarme por la Biblioteca Pública de Dos Hermanas para colaborar con la elaboración del Libro Gigante, no lo dudé y fui.

Desde hace algunos años, para celebrar el Día Mundial del Libro, la Biblioteca Pública de Dos Hermanas realiza en sus dos centros la preparación de lo que denominan un Libro Gigante. Consiste en dar la oportunidad de escribir un texto de unas diez líneas a todos los visitantes que deseen participar. A continuación, un ilustrador dibuja una imagen relacionada con el argumento del relato en una gran página tamaño A2 junto a la que después el autor del cuento lo escribe de su puño y letra. Al cabo del día, el libro queda listo para ser encuadernado y se mezclan la caligrafía de un pequeño de siete años con los deseos de felicidad de un adulto de más de cuarenta, las historias conmemorativas recordando a grandes autores con las narraciones más variopintas.

Este año, el éxito de la actividad saturó la capacidad de los ilustradores, que no tenían tiempo para abordar todo lo que tenían que hacer. Pero yo dejé mi propia contribución:


-Dime que sí.
-No.
-Dime que sí, por favor.
-No.
-Dime al menos que quizás.
-No.
-Al final dirás que nunca.
-No.
-¡Mira, ya me he aburrido de ti, loro estúpido!

domingo, 22 de abril de 2007

Taller: La carrera previa del escritor (VIII)

Los agentes literarios

Como intermediarios entre el escritor y la editorial, representan los derechos del autor y los defienden tanto en España como en el extranjero y también en las adaptaciones cinematográficas que pudieran producirse. Se ocupan de buscar al editor idóneo que publique las obras de sus representados, y de negociar los contratos de la forma más favorable para el escritor. Conocen el medio en el que se mueven y viven de él. Cobran un porcentaje (variable) de lo que gane su representado. Las agencias literarias trabajan tanto con autores reconocidos como con escritores noveles. Reciben manuscritos, los seleccionan y llevan los mejores a la editorial que pueda publicarlos.

Algunas editoriales trabajan básicamente con agentes; les dan preferencia porque estas agencias ya han realizado la primera criba de la selección y saben cómo y dónde "colocar" las obras. Pero hay pocos agentes literarios, y más de la mitad representan a autores españoles en el extranjero, o a escritores y editores foráneos en España. Es difícil llegar a un agente editorial, pero no imposible.

Experiencia personal
Como muestra, un botón. Podemos contar la experiencia personal de Jerónimo Salmerón Tristante, autor de la historia medieval, con viaje espaciotemporal incluido, titulada Crónica de Jufré, de El rojo en el azul y de la reciente y exitosa La casa de los Aranda, editada por Maeva. Él mismo nos dice:

“Existe un momento en nuestra vida como escritores aficionados en el que uno pasa de tener un hobbie que produce satisfacción a verse metido en otra historia que por supuesto te da satisfacciones pero también bastantes disgustos. Me refiero a ese momento crucial en que un amigo tras leer un manuscrito tuyo te dice:

-Esto está muy bien, ¿por qué no lo mandas a una editorial y lo publicas?.

¡Cómo si esto fuera tan fácil! A partir de ahí uno comienza a enviar manuscritos a las editoriales más importantes (por supuesto el primero lo enviamos a Planeta, ¡no íbamos a ser menos…!) y comprobamos que no nos contestan o que nos devuelven nuestro ejemplar a veces con una educada carta de rechazo o simplemente sin nada.

CUIDADO. Es en ese momento cuando el escritor novel piensa que su obra es de baja calidad, o poco comercial, o mala malísima. NO HAY QUE CAER EN ESTO.

La explicación es sencilla: las editoriales reciben miles de manuscritos al año y es simplemente imposible que los analicen como se debe. Yo mismo vi en Planeta en BCN una pila de más de 20 tochos ¡QUE ERAN SÓLO LO QUE HABÍAN RECIBIDO ESE DÍA!

Las editoras hacen lecturas de esos ejemplares de manera muy superficial (en diagonal dicen ellos). Si el mismísimo Quijote hubiera sido analizado así…leyendo una de cada 29 páginas…no habría pasado una sola revisión.

Además, aún así hay novelas que son evaluadas positivamente pero no son seleccionadas por motivos de marketing. Yo mismo he comprobado años después y gracias a mi agente que una de mis novelas había sido evaluada positivamente en varias editoriales que curiosamente pertenecían al mismo grupo pero ni se planteaban hacerla al ser yo un desconocido.

SOLUCIÓN: amigos, nunca, nunca, nunca hay que caer en el desánimo y hay que seguir trabajando, puliéndose y disfrutando con nuestro trabajo. Si llega la suerte bien y si no es así, al menos habremos disfrutado escribiendo.

AGENTE: en mi casa el tener un representante, lo que se llama en este mundo un Agente Literario me ha ayudado mucho y poco a poco he ido mejorando y publicando. Os anticipo que mi novela El misterio de la casa de los Aranda sale en febrero con MAEVA, lo que considero es un gran paso para mí.

Es muy difícil que un agente acceda a representarte, sólo con la gestión de derechos de autores fallecidos y con los que ya llevan están saturados de trabajo, o sea que casi no te reciben. ¿Qué hacer, rendirse? Pues no, lo mismo, trabajar, trabajar, mandar manuscritos ir a sus despachos, presentarte y hablar con ellos (aunque aún así hay algunos que no te reciben).

En mi caso me ayudó mucho el que en el momento crucial recibí una nota manuscrita de nada menos que Pérez Reverte que decía que mi primera novela publicada que yo le había enviado (Crónica de Jufré) le había gustado. Eso me alegró mucho y también me ayudó.

Desde que tengo agente las cosas me van mejor, voy a publicar mi tercera novela y es que un agente conoce el mundillo, sabe qué editoras estarían interesadas en tus obras y defiende tus intereses en el plano legal.

En suma, que sea cual sea la vía que más os guste para dar salida a vuestras obras hay que tener en cuenta una cosa: el que resiste, gana. Yo mientras tanto, como Neruda, trabajo y trabajo.”




Nota: Material extraído del taller literario “Tengo una historia, ¿quién me la publica?” impartido el 27 de mayo de 2006 durante las I Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, Sevilla.

miércoles, 18 de abril de 2007

II Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas (Sevilla)


CAMINANTES DE OTROS MUNDOS


En marzo de 2005 la Biblioteca Pública Municipal "Pedro Laín Entralgo" recoge la propuesta de los miembros del jurado del XIV Concurso de Cuentos Fantásticos y de Terror "Idus de Marzo" de Dos Hermanas (Sevilla) para realizar unas jornadas sobre literatura fantástica.

El objetivo principal de las jornadas es propiciar un encuentro entre todos los amantes del género, ya sean lectores y/o escritores, de manera que puedan conocerse, expresar sus gustos e inquietudes, así como intercambiar experiencias.

Tras el éxito del primer encuentro celebrado en mayo de 2006, tanto los participantes como el público asistente animaron al comité organizador a plantear una segunda edición y repetir la experiencia.

Fecha: 28 y 29 de septiembre de 2007

Lugar: Biblioteca Pública Municipal "Pedro Laín Entralgo" en Plaza de Huerta Palacios s/n, y Teatro Municipal "Juan Rodríguez Romero" en Calle Nuestra Señora de Valme, Dos Hermanas, Sevilla (España)


Programa provisional:

Viernes, 28 de septiembre de 2007.

11:00-14:00; 17:00-19:00: Recepción de participantes y reparto de credenciales en la Biblioteca Pública Municipal.

19:30: Jornada a puertas abiertas. Inauguración de las Jornadas bajo el lema Caminantes de otros mundos.

21:00: Encuentro entre los participantes (sólo para las personas inscritas en las Jornadas) y copa de bienvenida.



Sábado, 29 de septiembre de 2007.

10:00: Conferencia "La literatura fantástica en el siglo XXI" a cargo del escritor José Carlos Somoza.

11:30: Café.

12:00: Sala 1. Conferencia "Universos imaginarios de creación española" a cargo del escritor David Mateo (Tobías Grumm). El autor presentará su última novela, Encrucijada, La Tierra del Dragón volumen 3.

Sala 2. Taller de ilustración.

13:00: Espacio pendiente de programación.

16:30: Mesa redonda "Literatura fantástica. ¿Qué se vende? ¿Qué se lee? Un binomio a debate.", a cargo de Alfonso Merelo, vocal de prensa de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), y los escritores Joaquín Revuelta y José María Carrasco.

18:00: Sala 1. Conferencia "Puentes al pasado: El arte de escribir fantasía histórica" a cargo del escritor Juan Miguel Aguilera.

Sala 2. Presentación de Fantástica Televisión (AJEC), de Alfonso Merelo.

19:00: Espacio pendiente de programación.



Cuota de inscripción: 10 euros

Número máximo de inscripciones: 200 personas

Información e inscripciones: Biblioteca Pública Municipal. Personas de contacto: Mª Carmen Gómez Valera, directora de la biblioteca, y Almudena Trujillo, bibliotecaria. Teléfono: 95 491 95 79. Fax: 95 491 95 80. Correo electrónico: biblioteca@doshermanas.es.

Si quieres saber más sobre el evento o sobre cómo inscribirte lo encontrarás en El autor y la Biblioteca Pública de Dos Hermanas.

¡Te esperamos!

martes, 17 de abril de 2007

Cine: ¿Lo último sobre Spiderman 3?

La publicidad que están haciendo de Spiderman 3 puede conmigo, ávido como estoy de saber más sobre este inminente estreno. Hace cinco días se estrenaba en las salas de cine de España el trailer considerado oficialmente como definitivo (final) y del que hablé en un artículo anterior. Ahora nos bombardean con dos nuevos anuncios televisivos de treinta segundos.

Tenemos uno de ellos en alemán:



Pueden verse los dos, en la version emitida en Taiwan, en MovieWeb y FirstShowing.net.

Más avances sobre Veneno, como El veneno interior:



Otro de la FOX con comentarios del director y el reparto:



En la página de vídeos de IGN podéis ver fragmentos completos de la película: primer encuentro con Gwen Stacy y enfrentamiento con el Hombre de Arena, por ejemplo.

Se están publicando entrevistas promocionales con los participantes del proyecto y todos afirman que repetirán en una posible Spiderman 4 si vuelve a reunirse el mismo equipo. Cuando filmaron Spiderman 2 no estaban tan seguros. Parece que les interesa continuar la saga...

Más sobre la película en Spiderman 3 Movie Zone y la web oficial.

domingo, 15 de abril de 2007

El escritorio: Exaltación de la vida


La vida... ¿qué es la vida?
La vida es como una novela.
¿La vida es como una novela?
¡La vida es como una novela!

martes, 10 de abril de 2007

Viajes: La provincia de Albacete

La provincia de Albacete guarda lugares encantadores y fascinantes. El único problema es que los sitios de interés quedan muy distantes unos de otros por lo general. En las distintas rutas que realizamos hemos recorrido más de 500 kilómetros en cuatro días (sin contar los más de mil para desplazarnos desde Sevilla). Pero el paisaje, entre sierras, bosques y algo de nieve, resultó muy relajante.

Resumo nuestro itinerario.

Jueves 5 de abril

Villanueva de los Infantes, población de Ciudad Real que destaca por su conjunto histórico artístico y por atribuírsele la residencia de don Alonso Quijano, constituyéndose como "un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme" desde 2004. Paramos a echar un vistazo y almorzar (qué bien se come en La Mancha) y terminamos en la celda donde escribió sus últimas letras y falleció el amigo Quevedo. Desde Sevilla hacia Madrid, salimos por Valdepeñas camino de Alcaraz y nos encontramos con esta asombrosa localidad.


Celda de Quevedo en la Hospedería


Alcaraz, pueblo de obligada visita. Tuvimos la suerte de aparcar muy cerca de la Plaza Mayor y entrar en ella junto a las dos torres que la hacen célebre. La primera visión de esta plaza es realmente impresionante. Sólo por ello, destaco el sitio.


Plaza Mayor de Alcaraz con la Torre de El Tardón y la Torre de Trinidad


Además de los majestuosos edificios renacentistas que dan forma a la plaza, se puede pasear por la calle Mayor hasta llegar a las ruinas del acueducto. En esta calle hay importantes fachadas y palacios, como por ejemplo la Casa de los Galianos.


Casa de los Galianos


Albacete, ciudad que no es más que un pueblo grande y cruce de caminos. Al entrar asistimos a una procesión de Semana Santa. Fue muy interesante y curioso, pero nada que ver con las famosas cofradías de Sevilla o Málaga. Durante los primeros días nos movimos por la circunvalación hasta el Parador, donde nos alojábamos, una antigua quinta manchega ubicada en un lugar muy tranquilo que recomiendo visitar. Creíamos movernos por las afueras sin saber que el centro de la ciudad se encontraba a escasa distancia de dicha ronda de circunvalación.


Procesión del Domingo de Resurrección en Albacete



Viernes 6 de abril

Bogarra, pueblo serrano que queda un poco olvidado en las rutas turísticas pero que tiene un encanto especial. Me pareció comparable a los pueblos de las Alpujarras granadinas, con sus callejuelas, sus casas encaladas y tejados para la nieve.

Ayna, muy cerca de Bogarra, su vista desde el Mirador del Diablo es espectacular, pero una vez desciendes al pueblo, después de haber visto Bogarra, resulta una aldea bastante menos pintoresca. La lluvia fue abundante y el agua corría por la calle principal como verdaderos arroyos.

Letur, una de las maravillas del viaje. Este pueblecito escondido en la Sierra de Segura, bastante cercano a Jaén, conserva un casco histórico increíble. Es esencial recorrer sus estrechas calles, la mayoría sin salida, para encontrarte con portadas renacentistas y casas que aguantan en pie desde el siglo XVI, heredadas generación tras generación.

Yeste, muy interesante. Le separa de Letur el embalse de Fuensanta, pero merece la pena seguir la carretera angosta que los une para ver las aguas retenidas y la presa y luego llegar al castillo de Yeste y visitar el patio de su convento.


Iglesia de la Asunción desde el castillo de Yeste



Sábado 7 de abril

Para empezar, vimos lo mejor de Albacete en cuanto a cascos antiguos: Chinchilla, aunque el de Letur no se quedaba atrás. Entramos por la Plaza Mayor, casi tan impresionante como la de Alcaraz. El mismo color de la piedra, una disposición de antiguos edificios bien cuidados muy parecida, un arco en una esquina de la plaza como en Alcaraz. Muchas son las similitudes.


Ayuntamiento y Plaza Mayor de Chinchilla


Tan cerca de la capital y tan espectacular, Chinchilla invita a pasear por sus calles una y otra vez.


Casa Solar de los Núñez-Cortés


Además de sus edificios monumentales, hay que conocer las Cuevas del Agujero, una serie de viviendas excavadas en la roca, como las que existen en el Sacromonte granadino.


Cuevas del Agujero


Almansa, de imponente castillo, visible desde todos los puntos de las proximidades, elevado sobre un cerro, cuenta con un entramado de calles menos misterioso que el de Chinchilla, aunque la plaza principal, con la Fuente de los Patos, ofrece al visitante bonitas imágenes.


Castillo de Almansa


El paseo nos produjo hambre y encontramos un restaurante de dos tenedores donde probamos con placer la gastronomía de la tierra, el gazpacho manchego y la ensalada de perdiz escabechada. ¡Exquisito!


Casa Grande o Ayuntamiento


Yecla es un pueblo murciano al que se llega pronto desde Almansa. No tiene mucho que ver, aunque conserva algunos edificios monumentales. Pero el camino desde Almansa cruza primeros bosques de visión relajante. Luego, durante los últimos diez kilómetros, se divisa en el horizonte el pueblo de Yecla, con la cúpula de cerámica azul de su Iglesia Nueva.

Tuvimos que renunciar a la visita al interior del castillo de Almansa -volvía a abrir por la tarde- para llegar con suficiente tiempo a Alcalá del Júcar y mereció la pena el sacrificio. El descenso lleno de curvas bordeando las hoces del río Júcar es una de las experiencias más hermosas que he tenido, por no hablar del mirador desde el que se divisa el pueblo colgado sobre los barrancos inclinados.


Alcalá del Júcar


Creo que en Alcalá fue donde más tiempo pasamos. Primero, aparcamos abajo, a orillas del río, y ascendimos por sus callejuelas hasta la iglesia y el castillo, desde donde las vistas son preciosas, tanto hacia el pueblo como hacia las hoces. Luego bajamos para recorrer la "playa" y las pocas calles en llano. Pero antes -no os vayáis de Alcalá sin hacerlo- accedimos a las cuevas, en concreto a dos que estaban comunicadas entre sí. Las viviendas labradas en la roca eran interesantes, pero ya habíamos visto cosas parecidas. Sin embargo, luego vinieron largas galerías que me recordaron a las ciudades subterráneas de Capadocia o las casamatas de Luxemburgo. Las galerías conducían hasta terrazas y balcones abiertos sobre el río donde podías tomar una copa. ¡Realmente espectacular!


Galerías en la Cueva del Diablo


Se nos hizo tarde y anochecía. Ya casi no había luz cuando nos asomamos desde la carretera, bajo la lluvia, a observar la ubicación de Jorquera, otro bonito pueblo entre las hoces del Júcar.


Domingo 8 de abril

Nos acercamos al centro de Albacete y vimos sus escasos edificios de interés, acompañados de los tambores de la procesión de Resurrección. Incluso, a pesar de ser festivo y domingo, había alguna cuchillería abierta, por si caía algún turista. Pasamos junto a la Posada, actual Biblioteca Pública, y por el pasaje Lodares.


Pasaje Lodares


Pero lo único realmente hermoso de Albacete es el interior de la Catedral, cuyos muros se encuentran totalmente pintados con llamativos frescos y aportan un aire diferente y distinguido a tan desproporcionado templo.


Interior de la Catedral de Albacete


El viaje de regreso a Sevilla contaba con una escala más, algo que nos habíamos dejado atrás por falta de tiempo. Afortunadamente, pudimos hacerlo el domingo con tranquilidad. De por sí, llegar hasta allí fue complicado. El camino es largo, con bastantes kilómetros de curvas tortuosas al final, incluso atravesando un puerto rodeado de nieve. Pero cuando llegamos, los tres kilómetros a pie desde el aparcamiento (la cola para acceder en coche era demasiado larga y preferíamos hacer algo de senderismo) tuvieron su recompensa. El nacimiento del río Mundo es lo más espectacular que he visto en la naturaleza después de las cataratas del Niágara. El salto de agua, a ochenta metros de altura, es hermoso, lo mires de donde lo mires.


Nacimiento del río Mundo


En resumen, no esperábamos tanto de Albacete. Es una provincia llena de riqueza monumental, cultural, natural y paisajística y hemos quedado maravillados por lo que hemos visto.

domingo, 8 de abril de 2007

El escritorio: Zuheros y alrededores


Un recuerdo de mi reciente y ociosa estancia en Zuheros y la visita a las poblaciones de Doña Mencía -la noche antes del eclipse lunar-, Alcalá la Real y Moclín.



Mientras devoramos este manjar
que debe pertenecer a los dioses,
naranjas, olivas, atún y bacalao,
se oyen acentos italianos y recuerdos.

Caminábamos bajo la luna,
llena, luminosa y entera,
por callejuelas oscuras pero concurridas,
al ritmo de las palabras de Juan Valera.

Rodeamos la muralla,
inscrita en la ciudad,
incrustada en su casco urbano
con torreones y almenas.

Junto a la carretera se ven,
entre viñas y mares de olivos,
edificios demolidos, antiguos caseríos,
que se derrumbaron por abandono y tristeza.

La tristeza también venció
a los castillos de Alcalá y Moclín,
pero el uno se alza orgulloso de sus reformas
y el otro oculta sus ruinas a la vista.

Largo fue el camino por el Bailón,
escasa el agua en la fuente,
casi perdidos en el monte,
regresamos por donde fuimos.

martes, 3 de abril de 2007

Colaboraciones: De amor y otras vísceras, de Verónica Calvo

En el sitio donde la conocí, Verónica Calvo comenzó hablando sobre todo acerca de libros y cine. Un buen día nos sorprendió con uno de sus relatos. Desde entonces, hemos podido leer algunos de sus elaborados textos, aunque personalmente creo que han de prodigarse más, pues nos cuentan historias muy reales, muy íntimas. Tanto que yo pienso que verdaderamente en cada uno de sus relatos deposita una parte de sí misma y nos cuenta, con misterio y sutileza, algo que sólo ella sabe, algo de su interior. Cuando leí esta breve narración, quise tenerla entre las colaboraciones de este rinconcito, de manera que se la pedí prestada.

Mira el reloj por enésima vez. Sólo pasan siete minutos de la hora acordada, tal y como indica la esfera de su reloj nuevo, reluciente, desde que perdiera el antiguo no sabe dónde, cuándo ni cómo, pero Virginia es así, extremadamente quisquillosa en temas de puntualidad. Aunque no debería sorprenderse, sabe que Gladys, esa cubana despampanante que tiene como amiga, es totalmente opuesta a ella. A ella y a sus manías, a su orden, a su perfección, a esas pequeñas cosas que en algún momento fueron grandes virtudes y forjaron su carácter y de las que ahora, en cambio, fraguado ya éste y asentado en un iceberg de frialdad y compostura, le gustaría ser capaz de desprenderse. Pero ya es tarde.

-¿Le tomo nota, señora?

Levanta la cabeza y le ve. Un camarero joven, de poco más de veinte años que acaba de cometer la desfachatez o el improperio, demasiado reiterado últimamente, de llamarla “señora”.

-No gracias, espero a alguien.

Se aleja el muchacho, y Virginia piensa en ello mientras le observa. La cabeza alta, los pasos largos, firmes, seguro de sí mismo, las piernas regias, fuertes, al igual que esos brazos desnudos que sujetan la bandeja. Carne de gimnasio, se dice a sí misma, y no puede evitar que la imagen del camarero y la palabra “señora” resonando en su cabeza, que le hace sentirse mucho más vieja de lo que en realidad es y aparenta, le evoquen a él, recuperándolo de un lugar en el que nunca terminó de esconderlo del todo, como el polvo bajo el sofá de una casa mal barrida, quizá precisamente para hacer resurgir de vez en cuando su propia vergüenza, castigándose, pero también para revivir lo que experimentó entonces y que, aunque le pese, jamás ha vuelto a experimentar. Recuerda entonces, mientras espera, que él se llamaba Ricardo, Ric para los amigos, o quizá Richard, o Ricardito para sus padres, sus abuelos, sus maestros de la escuela primaria, esa tía pesada y besucona que todos tenemos. Pero eso lo supo luego, claro, su nombre, cuando lo escuchó de boca de alguien, desde el interior de la tienda, y ese ¡Ricardo! alto, claro, fuerte, penetró por sus oídos mucho antes que en los del mismísimo interesado, quien reaccionó tarde, demasiado tarde, le pareció a ella, con actitud despreocupada, lacónica, como si nada le importara, ni el dueño de aquella voz, ni el tono conminatorio de la misma, ni su propio nombre acaso, que seguía vibrando en los oídos de Virginia como la más hermosa de las melodías mientras él desaparecía de su vista y se perdía tras las cortinas de plástico que repiquetearon a su paso dando fe de su partida y, quizá, esperanza de un próximo retorno.

Virginia salió de la carnicería con un pollo entero, cortado para hacer a la plancha, que guardaría en la nevera junto con el pollo de ayer, y el de anteayer, y con las morcillas del miércoles, y los chuletones del martes, y con la certeza de tener algo, de poseer aquel nombre que se le antojaba mayestático, señorial, nombre de reyes, se dijo, de príncipes, de nobles. Ricardo. Soñó con él aquella noche, otra vez, con la diferencia que entonces podía poner nombre al objeto de su deseo, al instigador de sus jadeos, sus gritos sofocados, al culpable de que su camisón amaneciera húmedo, su pelo mojado por el sudor, la boca sedienta y el ardor perdurando aún en el bajo vientre.

Iba a la carnicería cada mañana, sin falta, sin una sola ausencia durante aquel mes de agosto, siempre sobre las diez y bajo un sol que empezaba ya a quemar, porque a aquella hora era cuando la tienda estaba más llena y eso le daba un margen de contemplación de, al menos, entre siete y doce minutos. Aunque muchas veces se encontraba con alguna de las vecinas del pequeño pueblo donde veraneaba y donde todos se conocían, y tenía que escuchar educadamente sus lamentos, sus quejas sobre maridos que no ayudan, sobre caderas que duelen, máxime cuando hay viento, sobre hijos que anhelan abandonar el pueblo y alejarse del cobijo de sus padres, sobre nietos y nietas que empiezan a dar sus primeros pasos o con quienes asisten en comandita al milagro del alumbramiento del primer diente de leche. Sonreía Virginia, sin hablar demasiado, tampoco sin escuchar. Dedicaba sus cinco sentidos y toda su capacidad de concentración, o toda la que sus paisanas le dejaban libre, a la figura de Ricardo, del joven Ricardo, o Ric para los amigos, o Richard, o acaso Ricardito para sus familiares, a su torso casi desnudo, sólo cubierto por una camiseta de tirantes blanca, manchada de sangre ajena, a los bíceps y a los tríceps de sus brazos y a toda la retahíla de músculos que éstos tuvieran y de los que Virginia, que era de letras, ignoraba el nombre; a su rostro bello y terso, limpio como el del chiquillo que era, sus ojos oscuros, pequeños, su nariz grande, los pómulos marcados, la boca de labios gruesos, los dientes blancos, todos muy juntos, aún pulcros y perfectos. Tampoco perdía detalle de cada uno de sus actos, del movimiento de sus muñecas mientras éstas descuartizaban todo tipo de aves, conejos, cerdos, corderos, terneras, con cuchillos enormes de hoja reluciente y afiladísima, o bien preparaba la masa para las croquetas y las albóndigas caseras, con sus manos de dedos largos de uñas cortas e irregulares, obscenamente infantiles todavía.

Se enamoró Virginia perdidamente de Ricardo, o Ric, o Richard, o tal vez Ricardito para sus más allegados, pese a que ella, que rozaba los cuarenta, podría ser su madre, pese a tener estudios, una carrera, una posición, un trabajo importante y bien remunerado en la ciudad, y él, Ricardo, era, por lo que pudo averiguar y que fue mucho, dada la facilidad con que las gentes del pueblo tendían a soltar la lengua cuando alguien tiraba un poco de ella, era un bala perdida, un chaval que dejó la escuela a los catorce años para hacer todo tipo de trabajillos inmundos y mal pagados hasta que terminó, a los diecisiete años, de aprendiz en la carnicería. Y vaya si aprendía, se decía Virginia al recordar cada hachazo, cada salpicadura de sangre, de vísceras, cada cuello de pollo degollado que parecía mirarla a ella directamente, acusarla no sólo de adúltera sino de pervertida, de infanticida, junto con la aseveración de las cabezas de los cerdos, temibles jueces sin toga ni puñetas, que reposaban tras el cristal de la nevera, e incluso los ojos oblicuos de los conejos despellejados, extremadamente abiertos, parecían unirse al sentimiento general y recriminarle tal insensatez con sus veredictos de voces cercenadas. Pero todo aquello no impedía a Virginia seguir con sus sueños, sus noches agitadas, sus idas y venidas a la carnicería, los kilos de carne que atesoraba en el congelador y de los que ni Carlos, su marido, ni sus dos hijos parecían extrañarse.

No recuerda Virginia el momento exacto en que él se percató de sus miradas. Probablemente no hubo un momento preciso, sino un cúmulo de momentos, de sospechas que por sí solas acabaron fundamentándose. Pero entonces Virginia lo supo, lo supo con una certeza aplastante, en un momento dado, en un instante fugaz en que sus miradas se cruzaron, en el que su rostro enrojeció visiblemente y el suyo, el de Ricardo, sólo esbozó una sonrisa triunfal, orgullosa, a la que acompañó un golpe de cuchillo sobre la tabla de picar y, como resultado, otro pollo decapitado.

Pasaron los días, las miradas se seguían cruzando y sosteniéndose mutuamente por un periodo cada vez más prolongado, tanto que Virginia tenía que romper aquel fino lazo invisible que los unía, echar al suelo al funambulista de sus miradas y salir de la carnicería como alma que lleva el diablo, la compra mal colocada en el cesto, el corazón en la boca y la temperatura de su cuerpo elevándose hasta cotas que jamás hubiera sospechado poder alcanzar. Entonces Virginia se detenía a los pocos metros, falta de aire, de oxígeno, de sangre en el cerebro, y se apoyaba en el muro de la esquina adyacente sólo para procurarse aire con la mano y pensar que aquello no estaba bien, que todo era una locura, Ricardo sólo un crío y ella una insensata. Pero persistió Virginia con cabezonería, o acaso sin poder evitarlo, en su desafío con lo prohibido y lo vetado, en sus idas y venidas a la carnicería, en su particular reto de miradas y juegos malabáricos con aquellos ojos pardos que la volvían loca, hasta que llegó, pese a sus propias advertencias, el día íntimamente temido y sospechado en el que Virginia había preferido no pensar hasta entonces, el día en que Ricardo no se encontraba tras el mostrador de la carnicería, en el lugar acostumbrado, porque aquel sábado de agosto y de nupcias, como supo más tarde, su tan ansiado objeto de deseo no había ido a trabajar.

-Ya ve, señora Virgi- dijo la rolliza dueña del lugar-, tengo al muchacho de padrino de boda… - y ¡zas!, un corte limpio, perfecto, en el cuello del próximo huésped de su opípara nevera.

Salió Virginia aquella mañana de la carnicería arrastrando el cesto, los pies y su alma. Se paró en la esquina más próxima, de todas formas, sólo para ahuyentar sus funestos pensamientos, pese a no saber con exactitud si la ausencia de Ricardo le producía malestar o un cierto alivio, el alivio no querido que siempre otorgan la razón y la cordura. Y justo en eso pensaba Virginia antes de reanudar la marcha, con pesadumbre, antes de verle en la esquina contigua, enfundado en un traje oscuro de solapas anchas, absolutamente pasado de moda, el pantalón a la altura de los tobillos, quizá cortado a la medida de su anterior propietario, los zapatos viejos, gastados, la camisa amarillenta, bañada en lejía demasiadas veces y en excesivos centrifugados, la corbata roja que le quedaba larga, mucho más abajo de la hebilla de su cinturón. Se apoyaba Ricardo, o Ric, o Richard, o acaso Ricardito para sus familiares, en la pared con un solo pie y fumaba un cigarrillo en actitud tan chulesca como la que esgrimía a diario tras el mostrador de la carnicería. Había visto a Virginia mucho antes que ella se percatara de su presencia, y lo peor, se dijo ésta, es que probablemente aquello no se trataba de una anodina e inocente casualidad, y que Ricardo estaba allí sin otro motivo que el de esperarla a ella. Pero no tuvo Virginia mucho tiempo para reflexionar acerca de aquella teoría porque Ricardo, con un gesto rápido, expeditivo, tiró el cigarrillo al suelo, lo aplastó con la suela de sus zapatos rancios e inició, lento pero sin pausa, las manos en los bolsillos que achicaban aún más el largo de sus pantalones, la peregrinación de deseo hacia ella, de lujuria, de insensatez, de disparate.

Salió corriendo cuando Ricardo, Richard, Ric o acaso Ricardito para su familia, amigos y quien sabe si jóvenes amantes, se encontraba a escasa distancia, apenas unos centímetros, unos palmos incalculables de la tentación y el riesgo, el contenido de la cesta despedido hacia el suelo por culpa de un gesto nervioso e involuntario con el pie, la caótica visión de la compra desparramada por la acera mientras ella seguía corriendo, la falda fuertemente agarrada con ambas manos para no tropezar y caerse, sin volver la cabeza ni un solo instante, arrepentida ya tras el primer paso, sus mejillas enrojecidas por el bochorno, el dolor y la impotencia.

-¡Al fin llegué, mamita! ¡Tú ya sabes como está el tráfico! ¡Horrible, horrible!
Se sienta Gladys envuelta en su perfume, escoltada por el repiqueteo de sus collares, pulseras y abalorios, su cuerpo orondo, joven, deseable, despertando miradas, pasiones y envidias a su paso. La observa Virginia con condescendencia antes de atraer la atención del camarero con un gesto de su mano.

-Yo sólo tomaré una ensalada.

-¿Y eso, mamita? ¿Estás tú a dieta?- pregunta Gladys en voz baja, observándola por encima de la carta, en un tono y un deje que tanto podría invitar a la confidencia como al pecado.

Jamás se giró Virginia mientras huía de Ricardo. De haberlo hecho, sólo un instante, hubiera visto al muchacho arrodillado, recogiendo con una mano las pechugas del pollo que aquella mañana había comprado, el hígado, las patas, el cuello, los riñones dispersos sobre la acera, mientras con la otra guardaba de nuevo, para no mancharlo, el reloj en el interior de su bolsillo. Un reloj finísimo, caro, de mujer, que la tarde antes había encontrado en el suelo de la carnicería mientras barría, con un nombre y una fecha grabados en el reverso de su esfera: para Virginia, de Carlos, 7 de febrero de 1993.

-Me he hecho vegetariana -dice Virginia. Y sonríe con una mueca débil, lacónica, distante, mientras contempla el ignoto vacío de la calle y escucha el lento y meloso acento de Gladys que, con esa suave y liviana cadencia que hace evocar un paraíso de arena, sol y palmeras, pide al joven camarero sin amago de remordimiento una ración entera de pollo en pepitoria.